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El sol se pone por el oeste, se hunde en el Pacífico, y sus últimos destellos proyectan la sombra del Patagonia Express sobre la blanca pampa mientras se aleja en sentido contrario, hacia el Atlántico, hacía donde empiezan los días.

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¿A quién no le gusta viajar, deambular por el mundo, conocer a la gente de los lugares lejanos, escuchar sus historias, alegrías y tristezas? ¿A quién no le gusta leer los libros, crónicas y diarios de viajes, conocer las aventuras y desaventuras de los viajeros? ¿Y si  os dijera que el destino del viaje es América Latina, os apuntaríais? Pues, coged vuestras mochilas y acompañad a Luis Sepúlveda en su viaje por las vastas tierras de Patagonia y Tierra del Fuego. El medio de trasporte sará el treno, Patagonia Express ’’….aunque ya no existe […]  continúa viajando en la memoria de los hombres y mujeres de la Patagonia’’.

Patagonia Express es un libro muy íntimo que contiene los relatos personales de la vida del escritor. Son los apuntes de viajes, los recuerdos de la infancia, las historias de la gente que conoció a lo largo de su vida.

El viaje está dividido en cuatro etapas. En la primera parte ”Apuntes de viaje a ninguna parte” el protagonista nos cuenta las anécdotas de su infancia en su ciudad natal, Santiago de Chile. Evoca los tiempos pasados con su abuelo andaluz que después de la guerra civil española fue obligado a abandonar el país y buscar el refugio en América. El abuelo fue una persona que tuvo una fuerte influencia sobre las ideologías y creencias políticas del joven Luis. A causa de estas ideologías Luis pasa dos años encerrado en la cáracel  durante la dictadura de Pinochet. Allí nacen las amistades y las historias conmovedoras.

En la segunda etapa titulada ”Apuntes de un viaje de ida” viajamos por varios países latinoamericanos, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Colombia. Somos testigos de la vida bohemia,  las aventuras de Luis y sus grandes ganas de vivir y recuperar el tiempo perdido en la cárcel.

La tercera parte ”Apuntes de un viaje de regreso” es la parte dedicada a la Patagonia y sus habitantes. Luis después de varios años  de exilio en Hamburgo finalmente vuelve a América. Allí conoce a mucha gente, los gauchos, cantantes de tango, vagabundos del mar, un bardo de la región, y los aviadores que trasportaban de todo desde el vino hasta los muertos. Toda esta gente a través de su pasión por la tierra y trabajo, su determinación y valor le ha enseñado el amor por Patagonia.

El último etapa del viaje ”Apunte da llegada” trata de la búsqueda de los raíces, es un regreso a la ciudad natal de su abuelo, a un pueblo en la Andalucía. Sin embargo, el viaje no termina allí sino es un inicio de la nueva experiencia.

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Os recomiendo a sacar el billete y emprender este viaje imaginario al corazón de Patagonia y al corazón de su gente. Mientras hacéis la mochila os dedico un poema de Ricardo Güiraldes ”El Gaucho”.

El aire estila olor a mate,
a carona y pilchas acres;
la pampa infinita duele en la mirada
el facón maula vocinglera en el cinto
provocaciones y hombrías tropeleras,
enviones, pesadillas y guapezas.

Las lloronas gotean puntos suspensivos
en los ijares tensos del redomón.

La tropa puntera en el horizonte
se desdibuja en un abigarramiento
de lunas astifinas en las que Sirio prende
suspensos de rocío sobre tréboles.

Chambergo, poncho, guitarra,
sobre el recio rigor de la pampa
derrochan un entrevero de endechas
que son recuerdos de pulperías.

El tango abraza a la milonga
y hurta sombras de envidia
que mueren entre las llamas
que lamen la sordidez
de la cóncava tachonada.

La noche asolapada se cruza de brazos
amparando complicidades.

Sencillo y salvaje  a par
gaucho y mancarrón marchan dormidos
hacia el portón de una aurora desguazada
en retazos de policromía tal
que hace bailar el aire.

El toro clava sus puñales
en la huella señalada
por un reguero de estrellas;
pezuña y testuz
levantan una cortina polvorienta
donde se diluye en grises
la silueta matrera del gaucho

¡Buen viaje a Patagonia!

Ilona Cieniuch

Andre lopez