El microrrelato de los viernes: Dos micros de Marti Lelis

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HISTORIA DE UNA HOJA

Suspendida de una rama, a veinte metros sobre la plaza, la última hoja del árbol, ya rendida a su condición pasajera —marchitos tegumento y nervaduras—, se mece al viento y se desprende. Va dejando al caer —breve navío del viento—, su delicada huella de luz para nadie. En el suelo, en cambio, la hoja revive en la hojarasca; rueda y sucumbe, acaso, al peso de una mujer quien, apenas verla, ha sentido el impulso de pisarla. Entonces, convertida en crujido leve, alcanza el oído atento de la muchacha y se aleja del parque, prendida entre los labios, ya sonrisa que se mece.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Elevamos sueños

PALOMA HIDALGO DIÉZ (Alcalá de Henares, Madrid)

EL RASCACIELOS

Él se enamoró de mí cuando el ascen-
sor alcanzó la segunda planta. Yo ya le
amaba en la primera. En la décima acep-
té el anillo; la boda, íntima, la celebramos
en la decimoquinta. Tres más arriba lle-
garon los gemelos y la hipoteca.

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El microrrelato de los viernes: Un cuento breve de Los demonios del lugar

LA AURORA DE ZÜRN

Se me permite en ocasiones especiales salir del lugar donde me oculto. Desde que comenzó la metamorfosis vivo entre las sombras del bosque de miraguanos. Por decoro. Indudablemente, estas excrecencias anómalas de mis flancos me inquietan cada vez más.

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El microrrelato de los viernes y Aforismos del Solitario

Contra Heráclito.- No importa que el agua sea distinta si las catedrales de sus orillas son siempre las mismas.

«Absalón!¡Absalón!» Es preferible que te maten porque tus cabellos se enreden en los árboles, a ser calvo.
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El microrrelato de los viernes: Un micro cuento de Sandra Patricia Rey

DESAMPAROS
Viernes casi medianoche, la casa en silencio, la puerta de su
cuarto entreabierta, mi madre frente al espejo y mi padre de
viaje, ausente, el olor a perfume, su vestido sobre la cama, los
tacos altos, el peine en su pelo tan largo, el lápiz delineando
sus ojos verdes, el rouge colorado en los labios, su mirada
descubriéndome, la sonrisa cómplice y su voz. “Vení, vení”,
mis pies descalzos sobre la alfombra, la muñeca en la mano,
el piyama de felpa.

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El microrrelato de los viernes: Un cuento breve de Anatomía sensible

PATROMONIO DEL TOBILLO

   EJERCE DE BISAGRA entre la meta y el temor a alcanzarla,
lo cual explica la propensión al esguince de esta susceptible
articulación. Su repertorio de lesiones pertenece menos a
la traumatología que a la infancia.
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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Marian Peyró

EFECTOS COLATERALES

Junto con la Declaración de Independencia, el Boletín Oficial de la nueva República recoge la abolición del otoño. Los dirigentes han concluido que no es lógico compartir estación con el Estado opresor.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Kathy Serrano

SERVICIO CAMA ADENTRO

La nueva gata del padre Antonio, a quien todos en la parroquia llaman Medina, abre sus ojos enormes: el derecho negrísimo, sin fondo, y el izquierdo, azul como un cielo sin nubes. Mira alrededor. …

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de veintitrés formas de tocar a una mujer

EL REGRESO de José Luis Lejárraga

ENTRA SIGILOSO EN LA HABITACIÓN, luz de luna tami-
zada por visillos, y vislumbra el cuerpo de su mujer
sobre la cama.

POSESIÓN de Iván Sevillano Bueno

APENAS VIENE A VISITARME, y ni siquiera me entrega
ya el consuelo de su llanto. No retengo su perfume
de siempre, pues apenas se detiene, y se ha cortado
el pelo aun sabiendo mi desagrado.

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El microrrelato de los viernes: Un micro de Felipe R. Navarro

Foto de Eloy Muñoz ©

Ese irse desconociendo de las parejas rotas.

SOLIPSISMO

El chef famoso despierta con un hambre desfallecedora en su día de descanso y decide hacerse unas tostadas con jamón y aceite y tomate, y entonces lonchea el pan hasta casi transparentarlo y después lo mete al horno con intención de transformarlo en una suerte de brik o crujiente y toma el jamón y lo enrolla y reboza después en una tempura suave y después emulsiona el aceite y lo perfuma con orégano y albahaca y con el tomate acomete una confitura que depositará una vez fría sobre una espuma de queso de cabra levemente templada, pero cuando está finalizando la espuma de queso cae al suelo de la cocina, desfallecido, claro; ya lo habíamos advertido en la primera línea.

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