
XIX
ya no te reconozco
ni en la cadencia, ni en el pálpito
hoy recuerdo sólo el roce de la muerte liviana

XIX
ya no te reconozco
ni en la cadencia, ni en el pálpito
hoy recuerdo sólo el roce de la muerte liviana

WILLIAM BUTLER YEATS (Dublín, 13.06.1865- Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 28.01.1939), versión de Hernando Valencia Goelkel.
¿QUIÉN SOÑÓ QUE LA BELLEZA PASA COMO UN SUEÑO?

LA BRÚJULA ROTA
Ciertas tardes y noches y mañanas como ésta
desde un otoño de luto alucinado
desde hoteles y calles y cansancio
de lugares terribles desde la sal al dátil
vuelve otra vez a mí el amor sin geometría
aprieta junto a mí su corazón de pájaro
llora en mi corazón como en un rincón de lástima.

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

yo sé que ahora es noviembre allá en Inglaterra
son azules las noches y copiosas en astros,

LA ESPERANZA ES ESA COSA CON PLUMAS
La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,
y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.
La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia
de mí ha pedido una sola migaja.

LA HELADA
Quien fue dañado lleva consigo ese daño,
como si su tarea fuera propagarlo, hacerlo impactar
sobre aquel que se acerque demasiado.
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CONTRA LAS «CANCIONES DE OPÓSITOS»
Me he pasado la vida conciliando contrarios.
Pensando: bien y mal no son tan diferentes,
si es muchas veces no, mi amiga es mi enemiga,
el placer duele tanto que parece dolor
y los días de fiesta son días de fastidio.

ROMA. MEDIANOCHE. PLAZA DE ESPAÑA
Escalón a escalón va rodando
una botella vacía de cerveza.
Verde, alemana, rodando, sí.
Todas las risas y todos los gritos
han callado sin porqué.

BARCAS SOBRE EL MARNE
Felicidad del corcho abandonado
a la corriente
que diluye a su alrededor los puentes reflejados
y el plenilunio pálido en el sol:
barcas en el río, ágiles bajo el verano
y un murmullo estancado de ciudad.