Contradicciones del ser humano

Lo confieso, desde que me regalaron el libro electrónico -también conocido como eBook- echo de menos el libro de papel. Y esto me lleva a un conflicto interior del que os quiero hacer participes:

Por un lado no quiero abandonar mi libro electrónico, pues su uso reduce de forma considerable el consumo de papel y tinta, ayudando al medio ambiente y a que los bosques no sufran la presión que han sufrido año atrás.

Pero no sólo el medioambiente me lo agradece, sino que mi espalda desde que lo uso me da las gracias todos los días con un movimiento libre de dolor al no tener que cargar con libros históricos, que son mis favoritos y, casualmente, en la mayoría de los casos, grandes tochos de más de 400 páginas. Y claro transportarlo de aquí para allá conlleva un dislocación de hombro como mínimo.

Bueno, a lo que iba, que a pesar de todas las ventajas medioambientales y físicas que trae a mi persona el uso del libro electrónico yo echo de menos el libro de toda la vida. Será que soy una romántica, pero mi amor por los libros hace que no pueda olvidarlo tan fácilmente.

Echo de menos su olor a papel usado y su color amarillento, causado por el uso y los años pasados entre las estanterías, y con ello sus miles experiencias vividas en secreto.

Echo de menos poder hojear las páginas para ver lo que me falta para llegar al final (aunque no tenga prisa en llegar a la conclusión de la historia es un vicio que no me puedo quitar cada vez que me pongo a leer).

Echo de menos poder subrayar las palabras que me parecen interesantes y doblar la esquinita superior de la hoja por donde me he quedado leyendo – Advertencia! esto no lo hagáis si es un libro prestado por una biblioteca, es un libro de todos y los siguientes lectores merecen encontrar el libro como tú lo habías encontrado.

Echo de menos poder ver la portada del libro que estoy leyendo, admirar cada uno de sus detalles y de la tipografía usada, y disfrutar de su tacto.

Echo de menos poder observar desde mi sofá la estantería con todos los libros leídos y prestados por la biblioteca, ocupando un lugar físico en mi realidad.

Echo de menos poder conservar cosas entre sus hojas, como un post-it con una anotación importante, un pétalo de rosa, un separador de libros al que le tienes cariño y encontrártelos años después y, con ellos, recuerdos que tenías guardados.

Estas son las cosas que más echo de menos de los libros de papel. Pero a pesar de todo lo escrito hace más de un año que no leo en uno, será que soy masoquista, pero prefiero leer en mi libro electrónico. A pesar de todo me he rendido a la comodidad de llevar diferentes libros en un mismo aparato, y, de hecho, leo más que nunca. Contradicciones del ser humano.

Lydia Zapata
Periodista, bibliotecaria y amante de la buena compañía

Lydia Zapata