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portada-mala-indole_grande[1]Hace unos días acabé de leer una extraordinaria colección de cuentos de Javier Marías, titulada Mala índole. Me gustaría recomendarla a todos los aficionados a este gran escritor y, sobre todo, a los que aman los cuentos. El libro fue publicado en octubre de 2012 y recoge un total de 30 cuentos, algunos procedentes de dos libros ya publicados en el pasado Cuando fui mortal (1996), Mientras ellas duermen (1990) y cuatro que han aparecido en varias publicaciones.

Los cuentos están distribuidos en dos grupos: cuentos aceptados y cuentos aceptables. El autor ha explicado que los primeros incluyen todos aquellos de los que no se avergüenza y los segundos aquellos de los que sí se avergüenza un poco, pero no demasiado.

Leer este libro fue un experiencia única. Era como caminar por el largo pasillo de  un castillo, lleno de puertas, detrás de las cuales se encuentran las cámaras misteriosas. Abro la primera puerta y me encuentro con un fantasma que cada noche cuelga en un corcho su carta de dimisión. Sigo adelante, abro la segunda puerta y encuentro a dos hombres que no se conocen, no tienen ningún grado de parentesco pero son idénticos, no sólo físicamente pero también en gestos y modo de vestir. Sigo caminando, abro las puertas, una después otra, me detengo y observo a un hombre que incansablemente todos los días filma a su novia en la playa, registra su belleza y su juventud. Siento una conversación nocturna en el bordo de la piscina. El hombre que filma explica a su interlocutor el motivo de tales filmatos. Habla de la adoración por su novia y revela que un día tendrá que matarla cuando esta adoración se acabe… Cierro la puerta de un golpe, sigo caminando. Observo los retratos de los personajes colgados en las paredes y tengo la impresión que todos ellos están vivos, suspiran unos a otros y solamente esperan la noche cuando puedan bajar y pasear sigilosamente por los pasillos del castillo. Los leves soplos del viento provocan que las puertas chirríen, se siente los chasquidos del suelo, mis pasos son titubeantes. Abro y cierro las puertas, doy un vistazo, atisbo, diviso y contemplo. En una de las cámaras hay una aspirante a actriz porno, en otra un mayordomo neoyorquino encerrado en un ascensor.  De la última cámara salen unos guardaespaldas, dobles, médicos misteriosos, en el suelo veo a una mujer y a un hombre asesinados por una lanza africana. Finalmente llego a la sala de actos, abro la puerta y veo las playas de arena blanca, estamos en Acapulco. En seguida, reconozco a mi viejo conocido Ruibérriz y obsevo sus peripecias durante el rodaje de una película protagonizada por Elvis Presley.

Julio Cortázar una vez ha dicho ‘’(…) todo cuento perdurable es como la semilla donde está durmiendo el árbol gigantesco. Ese árbol crecerá entre nosotros, dará su sombra en nuestra memoria.’’.  El lector de Javier Marías va a reconocer estas semillas sembradas en los cuentos que con el tiempo han germinado en sus novelas.  En los relatos se puede notar algunos personajes o temas que el autor ha desarollado con gran maestría en sus novelas. Esta colección es una excelente oportunidad para los que  no han leido los libros de Javier Marías y no conocen su  singular universo literario. Pero, también sus lectores más fieles tienen la oportunidad de comprobar las diferentes fases por las que ha pasado el escritor a lo largo de cuarenta años  de su carrera literaria.

En mi opinión el lenguaje de Javier Marías  tiene un verdadero efecto hipnotizador.

¡Os recomiendo que leais Mala índole!

Ilona Cieniuch

El escritor ha presentado en la SER ‘Mala índole’, una recopilación de 40 años de cuentos