Regina José Galindo: estoy viva

Ori Tanzi cabecera

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Julio de 2003, Ciudad de Guatemala. Una mujer camina desde el Tribunal Constitucional hasta el Palacio Nacional y deja una larga estela de huellas ensangrentadas. Sangre humana con la cual se ha pintado los pies para recordar las victimas del conflicto armando que está desangrando Guatemala. Una imagen muy fuerte, como se deduce por la gente, que se queda helada. El público ve solo una mujer que está perdiendo sangre y sigue andando.

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La mujer se llama Regina José Galindo y es una de las artistas más representativas del continente sudamericano. Dos años después será galordonada con el León de Oro en la 51ª edición de la Biennale de Venecia como mejor artista under 35. El motivo no admite dudas: elegida por su valiente acción contra el Poder.10

Ahora, y hasta el 8 de junio de 2014, el Pac de Milán le dedica una exposición de sus mejores trabajos titulada ESTOY VIVA.

11Regina José Galindo actúa contra cualquier forma de poder que la sociedad ejerce, sobre todo contra las mujeres y los menores. Violencia física y no solo física, abusos de todo tipo. Regina José Galindo reproduce el escenario preciso en el cual la violencia, la agresividad y la fuerza se desarollan. Y nos hace sentir cómo las víctimas viven la realidad.7

La artista investiga la dimensión soterrada y oculta de la violencia, cosa que hace frecuentemente el arte pero deteniéndose un paso antes del verdadero horror.  Y lo hace usando su propio cuerpo,  en clave politica y sin ninguna adaptación escénica, para de este modo activar los traumas de trágica actualidad y que la historia no  quiere recordar. Sobre todo en los museos o galerías. Saliendo de su pequeño pueblo guatemalteco y paseando por todo el país, teatro de inestabilidad y violencia sin fin, la artista realiza obras muy incómodas y dramáticas. Con su cuerpo. Pequeño, débil en aparencia, exhibido en una serie de acciones donde las discriminaciones de raza y sexo, la injusticia social y los abusos son el pan de cada día.13

Sus performances son un golpe al cerebro, al alma y al estómago de los visitantes. Encogida desnuda bajo una campana de plexiglas o en un escollo sobre la mar, escondida bajo una cama sin vida en los ojos, colgada dentro de una red de pescadores, tumbada inmóvil en el cesped, manchada de fango, con la cabeza sumergida en el agua  al nivel maximo de resistencia por un hombre musculoso y violento,  sin apenas posibilidad para respirar, en vilo entre vida y muerte, Regina José Galindo nos habla del miedo, la angustia y de todo lo que se vive después del miedo y la angustia.12

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Señoras y señores, así es el tiempo en que vivimos.

Corrado Ori Tanzi

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