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La Columna Ori Tanzi

Sei vie per Santiago – Walking the Camino

Quinientas millas, es decir ochocientos kilómetros. Desde S. Jean Pied de Port, tierra francesa, hasta Santiago de Compostela. Para los que quieran postre, hay otros cien kilometros, la etapa de Finisterre. No es el único recorrido, sino el más largo. El que la directora de cine estadounidense Lydia B. Smith ha documentado en  su película Sei vie per Santiago – Walking the Camino tras haberlo hecho ella misma en 2008. Una experiencia que cambió su vida.
Porque esto hace el Camino, como se lo conoce comúnmente, cambiar la existencia de quien lo experimenta.  Al final de todos esos millones de pasos, el peregrino nunca será la misma persona que era cuando lo empezó.
El documental narra seis historias personales que a lo largo del Camino se convierten en una demostración de cómo nuestro más natural movimiento, caminar, puede llevarnos a una dimensión paralela, lejana e ilimitada respecto a la sincronización perfecta y ruidosa de nuestra vida de cada día.

Desde una perspectiva laica o religiosa, cada peregrino elige cómo enfrentarse a este reto. Está Wayne que tiene 65 años y acaba de perder a su mujer, y junto a su amigo Jack, 73 años, el cura que ofició el funeral, está buscando el equilibrio perdido. Está Misa, hermosa, joven, danesa, animada por un gran sentimiento de competición, que durante el recorrido encuentra a William y así su experiencia se convierte en otra historia. Está  Annie, de Los Angeles, cuyos huesos, músculos y tendones viven un auténtico calvario en las primeras etapas, lo que le provoca el llanto durante el día y la noche. No obstante, no abandona pues dejar el camino sería un mal mucho más doloroso. Sam viene de Brasil y está en plena crisis. Ha perdido su trabajo, su novio, su casa, la confianza en sí misma. Antes de encontrar las respuestas, necesita plantearse nuevas preguntas. Encontramos a Tomas, que dudaba entre el kite-surfing  y el Camino. Está Tatiana, ferviente religiosa, con su hermano ateo y el hijo de tres años.
Sei-Vie-Per-Santiago-Poster-Locandina-2015¿Qué tiene de tan mágico y sobrehumano el Camino de Santiago? Durante siglos y siglos el ser humano lo ha recorrido bajo la lluvia y el sol abrasador, con la única compañia del sonido de la tierra bajo los pies. ¿Qué quiere decir andar 30, 40, 50 km al día para llegar a un albergue destruidos por el cansancio, ducharse, comer algo y derrumbarse en la cama en un espacio compartido con otros peregrinos?
Una hazaña impresionante. En la naturaleza serena del norte de España. Es frecuente que se hable de “llamada” cuando se decide realizar una hazaña como la del Camino de Santiago. Los protagonistas de esta excelente película indirectamente confirman esa versión. El ojo de Lydia B. Smith observa el ser humano, su imperfecciones, los humores mutantes, los sueños, las utopias. Durante una hora y media nos hundimos en una única historia que dificilmente otras experiencias logran contar.  A solas o compartiendo un tiempo y un espacio, poco a poco los protagonistas sienten que el espiritu se tranquiliza, descubren que el valor de cada uno no radica en lo que hacemos sino en nuestra experiencia terrenal. La autoestima vuelve a ser una carta que se puede jugar en el futuro de cada uno.

El Camino no ofrece el descubrimiento del Santo Grial. A la maravillosa plaza de la catedral de Santiago de Compostela se llega con los bolsillos vacíos. Pero en plena comunión con el Universo. O por lo menos con sí mismos.
Sei vie per Santiago- Walking the Camino  es una gota enternecedora y poética para empezar a razonar sobre esta maravillosa locura en la que podríamos embarcarnos.


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Corrado Ori Tanzi
La Columna Tanzi foto