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Un níspero, una cigarra, las hormigas y un fecaloma.

Lo que sigue a continuación no es un cuento, es la pura realidad. Advierto a los hipotéticos lectores, que lo que narro es algo macabro, fecaloso y sobrecogedor, pero el “Bicho raro” ha amalgamado todito y al final han brotado unos frutos deliciosos.

img_20151106_101907Han transcurrido ya dos años desde cuando me zambullí en el estudio de la antropología, y solicité a la Señora con la guadaña (por escrito), que me concediera más tiempo para poder realizar lo que intentaba escribir. Llegamos a un acuerdo. Supongo que tomó en chunga mi proyecto, tal vez  le resulté simpático y algo chiflado.

Preparé todos los papeles necesarios para que llegado el momento – me  refiero al último viaje-, mis diminutas pensiones, francesa y española y lo poco que poseía en mi cuenta corriente pasase todo a mi compañera. Prefiero emplear la palabra compañera en vez de esposa, que me recuerda las esposas que meten los llamados Servicios del orden.

Fede, así se llamaba mi media naranja, fue para mí mujer, madre, amiga, una verdadera compañera, un magnífico faro que alumbró mi vida. Éramos dos bohemios que vivían en simbiosis, éramos pobres, pero felices. Tuvimos que luchar contra viento(s) y marea(s), pero no lograron acojonarnos ni doblarnos quienes se oponían a nuestra libre unión.

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Yo no uso la palabra destino pues no creo en él, solamente lo  hago cuando me resulta cómodo; los árabes opinan con frialdad: “Estaba escrito” y el Corán dice “que al cuello de cada hombre está pegado su destino”. Los alemanes lo llaman Schiccksal. Hablo de fatalidad. Pues bien, la fatalidad quiso que la Parca se llevase a mi compañera-artista, y al decir artista me refiero a quienes nacieron con este don, algo que no se adquiere en las Academias. No era una prostituta del arte, pintaba lo que le daba la gana, no seguía modas, no se repetía incesantemente, pues cuando su pintura llegaba al apogeo del éxito, cambiaba tema.

Hace poco más de un año, debido a una caída en las escaleras mecánicas del metro, se rompió el fémur, fue hospitalizada y luego la llevaron a traumatología. Una vez allí, teniendo necesidad de ir al servicio (en este caso debía ir acompañada), que estaban llenos de agua, se cayó y se fracturó el cráneo, se creó un hematoma interno y tuvieron que operarla dos veces. ¡Haz el bien y no mires a quien! ¡Haced el bien hermanos y hermanas! A buen entendor…

Antes de la segunda operación pronunció estas palabras: No quiero morir, quiero seguir pintando.

La fatalidad o causas ignoradas y ocultadas, quiso que la Muerte la acompañase… Y me quedé solo…

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Fede, amaba a la Madre natura. Nacida en un valle rodeado de montañas y bosques conocía lo concerniente a las hierbas medicinales, los huertos y sus cultivaciones y, sobre todo, lo que se refería a los hongos. Mis conocimientos sobre los árboles eran limitados, aumentando mi saber sólo cuando apercibía sus frutos maduros, que robaba por hambre. Lo poco que sé me lo enseñó ella, siendo así que actualmente puedo ocuparme de nuestra corrala, que habíamos transformado en un jardín, que llamo oasis. Años atrás planté dos huesos de níspero, que crecieron, florecieron  y dieron sus frutos.

Ahora inicia la parte a la que me refería al principio. Este año creí que, debido a una primavera asquerosa, nuestro árbol no iba a fructificar, pero mi hijo se dio cuenta de que había dado cuatro nísperos, y más tarde otros más.

Hace unos meses, poniendo orden en casa encontré dos botes, en uno se hallaba una cigarra muerta, pero bien conservada, en el otro un fecaloma de mi compañera. Convencido que mi existencia no duraría muchos años dejé estipulado, que deseaba que mis cenizas fueran depositadas como fertilizante en la maceta del níspero, pero como no fue posible realizarlo decidí enterrar juntos el fecaloma y la cigarra.

¿Una idea loca? Tal vez, pero aquel fecaloma era parte de mi ser amado, y la cigarra nos había recordado cuando habíamos vendimiado en el Mediodía de Francia. En esta región la cigarra con su canto, que en otros lugares con climas diversos está considerado tedioso, es amada y elogiada, y casi casi me atrevería a decir venerada, pues su canto anuncia el verano.

La hormiga hace su labor, no resulta simpática a la mayoría de la gente… Estos dos elementos me han inspirado incluir la poesía de Jean de La Fontaine y su traducción en español. ¡Ahí va!:

La Cigale et la Fourmi

cigarra-y-hormigaLa Cigale, ayant chanté/ Tout l’été,/ Se trouva fort dépourvue/ Quand la bise fut venue;/ Pas un seul petit morceau/ De mouche ou de vermisseau./ Elle alla crier famine/ Chez la Fourmi sa voisine,/ La priant de lui prêter/ Quelque grain pour subsister/ Jusqu’a la saison nouvelle,/ “Je vous paierai, lui dit-elle,/ Avant l’août, foi d’animal,/ Intéret et principal.”/ La fourmi n’est pas prêteuse;/ C’est là son moindre défaut./ Que faisiez-vous au temps chaud?/ Dit-elle à cette emprunteuse./ -Nuit et jour à tout venant/ Je chantais, ne vous déplaise./ -Vous chantiez? J’en suis fort aise./ Eh bien! dansez maintenant.

 

La  cigarra y la hormiga

Una vez al llegar el invierno, una cigarra que estaba muerta de hambre se acercó a la puerta de un hormiguero pidiendo comida. A su pedido respondieron las hormigas, haciendo la siguiente pregunta: ¿Por qué durante el verano no hiciste tu reserva de alimentos como lo hicimos nosotras? La cigarra respondió: Estuve cantando alegremente todo el tiempo y disfrutando el verano plenamente. ¡Si hubiera sabido lo duro que es el invierno!… Las hormigas le dijeron: -Mientras nosotras trabajamos duro durante el verano para tener las provisiones y poder pasar el invierno, tú disfrutabas y perdías tiempo. Así que ahora sigue … bailando.

Como acostumbro hacer pego un brinco en el tiempo.

Saco del cajón mi polvoriento manuscrito para llenar este espacio, y contaros el por qué considero a Fede el faro que alumbró mi vida.

Blackpool (Inglaterra), 24 de diciembre del 1960.

blackpool-port Nuestra embarcación, llamada Hada II, con todos sus esfínteres abiertos, vaciaba sus intestinos desalojando su inmundicia. En el vientre  de la nave gruñían las vísceras metálicas anunciando la ansiada partida. Un viento colérico azotaba la bandera holandesa. La nave, algo mayor que una gabarra, con sus 300 toneladas nos parecía que asemejase a una bañera. Estos  barcos en el argot marinero eran llamados del tipo rock and roll, pues cuando el mar se cabreaba bailaban endiabladamente, pero no se rendía. Esta embarcación era un humilde costero que practicaba el tramp, o sea el vagabundaje puerto a puerto  en busca de flete.

Era la vigilia de Navidad… Se puede o no se puede comulgar con ruedas de molino, pero estas fiestas te las arrastras pegadas a la piel, con la cola de los recuerdos, sobretodo hallándote lejos de tu hogar…  Los inglis llenaron la barriga de la nave con un producto llamado pitchy, o sea negro de humo, que sirve entre otras cosas para la fabricación de neumáticos. Estábamos en el mar de Irlanda. Blackpool se halla en el condado del Lancashire, su nombre significa Charco Negro.

faro-de-lundySerían más o menos las tres de la tarde cuando abandonamos aquel charco de mierda negra, pues el polvo de los sacos rotos penetró hasta en nuestros “ojos morenos”, prefiero emplear el caló en vez de decir ojetes.

Nuestra destinación era el puerto francés de Brest, llamado el orinal de la Bretaña, porque un día llueve y el otro también, pero en cambio, Radio Marinera asegura que las hembras del lugar son famosas por sus pantorrillas acogedoras.

A Brest llegamos el 31 de diciembre. Faltó poco que no naufragáramos, un faro llamado Lundy permitió que no se terminase en las panzas de las langostas y cangrejos, que son golosas/os de los ojos de los marineros…

Hubiera podido seguir llenando más espacio, pero deseo terminar pidiendo prestado a Fernando Savater, que recientemente ha publicado un libro realizado con su esposa, que lo dejó solo, esta frase: “Mi vida ahora es comer,  dormir  y llorar”

 


Antonio Íbero Layetano

(alias el Bicho raro)