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Ilustración de cubierta de El fantasma en el libro, de Javier Calvo

El escritor Adolfo García Ortega habla de un ensayo sobre la traducción en su Blog en Cultura FNAC:

«Tengo a Javier Calvo por un excelente escritor, lleno de imaginación y originalidad, de fuerza creativa y alto sentido de la literatura comparada, que es todo un grado entre los escritores españoles de hoy. Y lo tengo también por uno de los mejores traductores de inglés que hay en español, si no el mejor. Aunque es muy difícil dirimir ese tipo de escalafones en la práctica de la traducción: los hay muy buenos. Además, Javier Calvo es de los pocos traductores que reflexionan sobre la traducción. Su ensayo El fantasma en el libro (Seix Barral) es un homenaje reivindicativo del oficio del traductor, que es también un arte. Y una adicción. Y la comparto: traducir, aparte de que sea un medio de ganarse la vida (más bien mal), es un modo diferente de escribir a la sombra de otro escritor, pero asumiendo sus mismos problemas, dudas y preguntas: es ser, como bien expresa Javier Calvo, un fantasma. Una presencia invisible, inesperada, ignorada, impensable, puede que inestable, pero capital. Calvo es un traductor así, inencontrable en el texto que traduce, pero, cuando el español brilla con algún acierto notable en cualquiera de sus traducciones, enseguida pienso: lo ha traducido él, y entonces reconozco su mérito y su hallazgo. Traducir es darle al lector el texto de otro escritor convertido en una suma de hallazgos en un idioma nuevo. Antes se decía aquello de “traductor, traidor”, pero el traductor es una prolongación leal que multiplica a cualquier escritor, y lo magnifica. El ensayo de Calvo dignifica aún más esta profesión, vicio o escritura, al mostrar su importancia en la historia y la cultura: sin traductores, todo habría sido fronteras, límites e ignorancia. Yo le doy las gracias».

Aquí va el enlace: http://cultura.fnac.es/lluvia-fantasma


SILVIA SICHEL.

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