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Buenos días señoras y señores
Me llamo Loco De Mamarrachos y soy profesor de historia medieval, medio occidental y medio fantástica de la Universidad de Quiénsabedonde.
Hoy tengo el inmenso placer de presentar a este ilustre público el libro que acabo de publicar, titulado “Cristobal Colón el estafador”.
Este epíteto, referido a un héroe nacional, puede que les sorprenda, pero yo sé fehacientemente que Cristobal Colón nunca descubrió América, sino que, después de un par de semanas de navegación, naufragó en las Islas Canarias y, como se había llevado un susto terrible, decidió no seguir con la empresa de buscar el Levante por el Poniente. Así que se quedó en un hotel de Tenerife en la Playa de Las Américas, que ya tenía este nombre por un motivo que les voy a explicar dentro de poco en el curso de mi disertación. Después de un tiempo que le pareció razonable, volvió a la corte de Isabel la Católica jactándose como si hubiera llegado a las Indias, sin que nadie se diera cuenta de que eran todas mentiras.
Alguien podría objetar que Cristobal Colón ofreció a los Reyes pruebas irrefutables de su llegada a otro continente. Efectivamente, es incuestionable que Colón llevó a la corte española animales y plantas que en Europa no existían.
Sin embargo, ya hace tres años, mi apreciado compañero de trabajo y de estudios Tonto Mayor explicó en su famosísimo tratado “Los navegantes canarios” que cabía la posibilidad de que los canarios hubieran llegado a América al menos un siglo antes que Colón.
En el curso de mis estudios, durante estos tres años, he recogido muchas pruebas que pueden demostrar que esta ya no es una teoría, sino un conocimiento cierto. Para empezar, en un cementerio de Santa Cruz de Tenerife del siglo XIV los arqueólogos han descubierto papeles para envolver chocolatinas, vasos de “nutella”, latas de tomates y maíz, e incluso unos paquetes de fiambre de pavo.
Así que queda demostrada la teoría de Tonto Mayor, o sea, que los Canarios ya habían importado de América estos productos.
Además, yo mismo he descubierto un cuaderno de bitácora de un vecino de La Laguna, Amerigo Vespucci, que cuenta con pelos y señales todos los acontecimientos de su primer viaje a América en 1324.
Por eso, América lleva su nombre; asimismo la Playa de Tenerife que todos conocen se llama Playa de las Américas para celebrar la empresa del canario Amerigo Vespucci.
Dicho de otro modo, Colón engañó a Isabel la Católica y se arrogó el mérito de una hazaña que nunca había cumplido, de tal forma que ella le financió otros tres viajes. Así pues Colón veraneaba en las playas de Tenerife, tomando el sol y bebiendo Coca Cola (que también los Canarios habían importado de América), mientras que los Reyes Católicos, como eran muy católicos, rezaban por él todos los días porque se creían que estaba poniendo en peligro su vida en el medio del Océano.
De cualquier forma, todos saben que después de un tiempo Colón perdió el favor de los Reyes y tuvo que marcharse de la Corte, de ahí que decidiera retirarse al chalé con piscina que se había comprado en la Playa de las Américas, donde vivió muchos años de jubilado, libre de preocupaciones.
Lo único que le dolía era que en las Canarias nadie se creía sus patrañas..


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Silvia Zanetto