Así de dice: Conjugar como un niño de cuatro años

Entre los sedicentes profesionales del periodismo observamos una clara dificultad para expresarse oralmente, en ocasiones debido ni más ni menos que a una escasa capacidad para sacar adelante una frase sin errores de concordancia. El periodista empieza de una manera y termina de otra. Lo que era masculino resulta que concuerda después en femenino, o al revés, a un sujeto plural le otorgan un verbo en singular, o al contrario, etc.

Así, el otro día un periodista español decía lo siguiente: “La familia, de origen peruana, vivía en el barrio de Carabanchel”. Evidentemente, “origen” es una palabra de género másculino, cosa que sólo un hablante no nativo de español puede ignorar. ¿Qué ha sucedido? Que el periodista ha pensado en una frase del tipo “la familia, peruana, vivía…” o “la familia, que era peruana de origen, vivía…”, pero al final ha mezclado todo creando un frankenstein sintáctico con el sustantivo en masculino y el adjetivo en femenino. 

La gran pregunta es por qué personas que no tienen facilidad de palabra se dedican al periodismo sin que sean despedidas ese mismo día.


Andrés Ortega

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Así de dice: Atolondramiento al hablar

Entre los sedicentes profesionales del periodismo observamos una clara dificultad para expresarse oralmente, en ocasiones debido ni más ni menos que a una escasa capacidad para sacar adelante una frase sin errores de concordancia. El periodista empieza de una manera y termina de otra. Lo que era masculino resulta que concuerda después en femenino, o al revés, a un sujeto plural le otorgan un verbo en singular, o al contrario, etc.

Así, el otro día un periodista español decía lo siguiente: “La familia, de origen peruana, vivía en el barrio de Carabanchel”. Evidentemente, “origen” es una palabra de género másculino, cosa que sólo un hablante no nativo de español puede ignorar. ¿Qué ha sucedido? Que el periodista ha pensado en una frase del tipo “la familia, peruana, vivía…” o “la familia, que era peruana de origen, vivía…”, pero al final ha mezclado todo creando un frankenstein sintáctico con el sustantivo en masculino y el adjetivo en femenino. 

La gran pregunta es por qué personas que no tienen facilidad de palabra se dedican al periodismo sin que sean despedidas ese mismo día.


Andrés Ortega

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Así de dice: Errores en el modo verbal

Algunos errores cometidos por los periodistas son verdaderamente incomprensibles. Por ejemplo, en un periódico español de amplia difusión leíamos lo siguiente el otro día: “en caso de que la medida se aprueba, los menores de edad deberían ir acompañados”. Cualquier hispanohablante percibe que en la primera parte de la frase la forma verbal debería ser “apruebe”, en subjuntivo. Queremos pensar que este tipo de errores son el producto de una redacción apresurada del texto, el cual, además, no se corrige al final. 

Andrés Ortega

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Así de dice: Errores al peso

En un artículo periodístico reciente, el avezado redactor había escrito “9 mil kilos”. Cuando se enuncia un número, en español no se considera adecuado mezclar números y letras, de modo que en este caso el periodista debería haber escrito “9 000 kilos” o bien “nueve mil kilos”, pero no una combinación de ambas cosas. Son cosas que se aprenden en el colegio, pero se ve que algunos tienen serios problemas de memoria o adolecen de una incuria monumental.

Andrés Ortega

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Así de dice: Inconsistencias léxicas a precio de saldo

Un periodista, refiriéndose a la subida de precios de los alimentos, hablaba de las dificultades de las familias para afrontar los gastos del hogar, “con los precios cada vez más caros”. Bueno, caros serán los productos, no los precios. El precio será más alto o más bajo, mayor o menor, pero no caro o barato. Es el producto el que es caro o barato, mientras que su precio será alto o bajo. Desde el punto de vista del significado y de la coherencia lingüística, decir “los precios son caros/baratos” es tan absurdo como decir “los productos son altos/bajos”.

Andrés Ortega

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ASÍ SE DICE: Periodistas balbuceantes y, con todo, merecedores de premios

Transcribo aquí las primeras palabras pronunciadas recientemente por una periodista española durante la apertura del programa de televisión que presenta:

“Buenas tardes. Se está liando en todo el país con la borrasca Aline, la primera de gran impacto de esta temporada. Fíjense cómo está Sevilla. El centro de Madril. Esta es la boca del metro de Banco de España, una de las más céntricas de la capital. Así están las carreteras: en la M-40, una de las principales autovías de la ciudad, está absolutamente colapsada a esta hora. Está lloviendo a mares con más de 70 litros en 12 horas. Aline viene serio.”

Estas pocas líneas de texto equivalen a poco más de un minuto de programa. Y en este primer minuto varios son los errores, imprecisiones y torpezas que podemos observar. …

Andrés Ortega

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ASÍ SE DICE: Accidente lingüístico

A raíz de un accidente en el que un autobús embiste a un peatón en una ciudad española, el periodista que da la noticia nos informa de que “el hombre se encuentra en buen estado”. La elección léxica no es especialmente acertada, pues “en buen estado” se encuentran productos, objetos, alimentos…, pero no un hombre que ha sufrido un accidente. Un yogur caducado y maloliente no está en buen estado, así como un inmueble, un libro, una silla pueden estar en buen o en mal estado, por poner algunos ejemplos.
Pero en el caso que nos ocupa, el periodista debería haber dicho que el hombre se encuentra fuera de peligro, que su estado de salud no reviste gravedad, que no ha sufrido heridas de especial consideración… Como siempre, hay muchas formas de expresar lo que se quiere decir. ¿Tan difícil es dar con la correcta?

Andrés Ortega

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ASÍ SE DICE: Ojalá lleguemos a saberlo

Los fallos de sintaxis en boca de los periodistas podrían ocupar íntegramente este espacio en que comentamos errores lingüísticos en los medios de comunicación. El otro día escuchábamos la siguiente frase, que no la entendería el mesmo Aristóteles, si resucitara para solo ello, que diría Cervantes: “Algún día sabremos de qué es lo que han hablado”. En realidad, todo se resolvería simplificando la frase: “Algún día sabremos de qué han hablado”. O, si se quiere utilizar una fórmula enfática, enunciarla de esta manera: “Algún día sabremos de qué trataba lo que han hablado” o “Algún día conoceremos el contenido de lo que han hablado”. En fin, opciones correctas no faltan, como es lógico.

Volviendo a la frase original del periodista, queremos llamar la atención sobre lo absurdo del enunciado, pues lo que literalmente está diciendo es que queremos saber “de qué es” lo que han hablado, como si se quisiera averiguar cuál era el “material” de la conversación: quizá lo que han hablado es de madera, o de oro, o de corcho, o de papel. Quizá palabras de bronce, como las de Horacio. Aunque en el caso de los periodistas normalmente nos encontramos con palabras de barro.

Andrés Ortega

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ASÍ SE DICE: Vanos anhelos

Otro error en la prensa deportiva: «el jugador anhela con clasificar al equipo para la Champions». Bueno, el señor periodista confunde «anhelar» con «soñar» y le aplica al primer verbo la preposición del segundo, es decir, «con». En fin, inexplicable. Lo correcto sería «sueña con clasificar al equipo» o bien «anhela clasificar al equipo».

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ASÍ SE DICE: Los pasos perdidos… o más

Si los deslices y errores son moneda frecuente en el periodismo, sin duda el ámbito del periodismo deportivo se lleva la palma. Aquí los errores son de órdago, verdaderamente incomprensibles. Pongamos un ejemplo, uno de los muchos que se pueden encontrar a diario. A propósito del incierto futuro de un entrenador de fútbol español, se afirmaba lo siguiente: “se especula que tiene un paso fuera de la RFEF”. Lo que se quería decir es que “tiene un pie fuera” o que “está a un paso de quedarse fuera”. Sin embargo, el periodista escribe una frase absurda e incomprensible. 
La gran pregunta es: ¿por qué? No es tan difícil. Se trata solamente de redactar correctamente. No hablamos de escribir un soneto o una brillante página de prosa fulgurante. No. Simplemente se requiere una redacción correcta, pero esta brilla por su ausencia. Más que brillar, reluce, refulge, deslumbra. Habría que preguntarse entonces quién ha escrito esto. ¿Algún becario? ¿Uno que pasaba por ahí? Pues no. Esto lo escribía el redactor jefe de un conocido diario deportivo español. ¡Redactor jefe! Para mondarse de risa.

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