La estrategia del agua de Lorenzo Silva

Maquetación 1La estrategia del agua

El resumen del editor

Tras una decepcionante experiencia con el sistema judicial, que ha puesto en libertad a un asesino al que había detenido después de una larga investigación, el brigada Bevilacqua, alias Vila, se halla desencantado y más escéptico de lo que acostumbra. Así se enfrenta al nuevo caso que le ocupa: un hombre llamado Óscar Santacruz ha aparecido con dos tiros en la nuca en el ascensor de su casa. Parece el «trabajo» de un profesional, lo que se antoja desmesurado dada la poca trascendencia de la víctima, que tiene algunos antecedentes menores por tráfico de drogas y violencia de género. Vila y su compañera, la sargento Chamorro, afrontan la tarea, muy a regañadientes por parte de Vila, actitud que empezará pagando «el nuevo», Arnau, un joven guardia que poco a poco se irá ganando la confianza del brigada.

Parece que los problemas en la vida de Óscar, aparte de sus roces con la justicia, se limitan a su divorcio, mal llevado y con un hijo de por medio. Pero, ¿qué esconde la denuncia que pesaba sobre la víctima por malos tratos? ¿Y su detención por tráfico de drogas? ¿En qué oscuros asuntos estaba envuelto este hombre en apariencia tan poco peligroso?

Una novela sobre los claroscuros de las relaciones, sobre los errores y aciertos de los jueces, sobre los vericuetos de la moderna investigación policial, sobre las injusticias que provocan las leyes y sobre el mal, que a menudo está entre lo que tenemos más cerca, incluso entre lo que un día amamos.

Un apunte del autor

Ésta es la quinta novela de Chamorro y Bevilacqua. Dos personajes que me han dado mucho más de lo que podía imaginar cuando empecé a escribir historias y crímenes con ellos, allá por 1995. Regresar a ellos siempre es una responsabilidad, porque me consta que los esperan muchos lectores (y ya se toman buen cuidado de recordármelo, por diversos medios). Esta vez pasó más tiempo del habitual, y para justificar y celebrar el regreso como se merecía, traté de encontrar una buena historia, que me permitiera escribir la mejor novela de la serie. Con menos no se iban a conformar los lectores, y yo tampoco.

A partir de un hecho real,que no obstante manipulo y altero hasta convertirlo en absoluta ficción, construí esta novela que creo que habla de muchas realidades relevantes y candentes de esta España que se adentra con paso trémulo en la segunda década del siglo XXI. También indaga en las sombras y luces de nuestra naturaleza como humanos, en la versión que de ella nos toca a cada cual, según seamos hombre o mujer, y en nuestras siempre complejas relaciones. El mérito de lo que pudiera hallar al respecto debe atribuirse al punto de partida: un crimen que pone al descubierto tantas cosas estremecedoras que no tuve más remedio que convertirlo en literatura.

Y como novedad, un nuevo personaje. Arnau, un joven guardia. El futuro.

Si queréis saber más, o compartir las experincias de otros lectores, os remito a la página que les han preparado a Vila y Chamorro los de la editorial:

http://www.bevilacquaychamorro.com

La cal de la crítica…

“Convertidos ya en personajes familiares al lector, la admirable pareja de guardias civiles compuesta por el brigada Bevilacqua y la cabo Chamorro vuelve a ser protagonista de una historia criminal que transcurre esta vez en Madrid, escenario importante en varias novelas recientes, y que en esta se erige en símbolo del sentir del protagonista. El brigada, que, como siempre, es la voz narrativa que nos cuenta el caso, empieza por explicar en términos muy dolidos su frustración por la puesta en libertad de unos detenidos recientes a causa de la benignidad de una jueza. A esas primeras páginas llenas de reproches y palabras apasionadas, seguirá a continuación un relato en que las cuestiones racionales serán fundamentales para la resolución del caso contando con la presencia de una jueza que, esta vez sí, con su actuación sobria pero decidida facilitará las pesquisas. Se ha producido al cabo un movimiento narrativo de equilibrio y reconciliación. Al de Vila, nombre popular del brigada, y los jueces se añade otro apaciguamiento, el de Chamorro y la cabo Salgado, personajes opuestos por su manera de entender la feminidad dentro del servicio, que de la enemistad pasan a la simpatía. La estrategia del agua, una de las mejores novelas de la serie, compensada y serena, se lee, sin embargo, en tensión y sin tregua, mientras vamos conociendo cómo es verosímilmente una investigación policial. Silva muestra con más empeño que nunca el papel de los investigadores policiales, la función de los jueces y la actuación de técnicos como psicólogos y médicos forenses. No hay una gran sorpresa en la resolución final, sino una progresiva inmersión en los antecedentes y las consecuencias de un crimen especialmente maligno producido a causa de una separación matrimonial conflictiva que sirve para cuestionar la ley contra la violencia de género, un tema que es políticamente incorrecto, pero muy pertinente e ilustrativo en esta novela. Una escena estupendamente resuelta es aquella en que se describe el levantamiento del cadáver mientras se dan explicaciones sobre cómo se produjo el asesinato, se proponen hipótesis sobre los motivos del crimen y jueza, técnicos y policías se mueven por los alrededores para hacer su trabajo y un dispositivo recurrente importante es aquel por el que el brigada, analizando los libros que leía la víctima, reconstruye su carácter, sus sentimientos y sus frustrados proyectos. En conjunto, el ejercicio de la lógica y la actuación apropiada en la investigación del delito permiten desterrar los fantasmas y las tensiones interiores que envuelven a nuestro guardia civil preferido”.

Lluís Satorras, Babelia


“Hay quien asegura que segundas partes nunca fueron buenas y que las obras seriadas sólo atienden a los devotos del autor de turno. Pues bien, quizás pueda aplicarse esto a más de un autor y una saga, pero no a Lorenzo Silva ni a esa pareja que, siguiendo la estela abierta por otras en la literatura policíaca, ha ido colándose en nuestras lecturas y corazones sin apenas darnos cuenta de cómo maduraban y envejecían, subían escalafón y cumplían trienios, descubrían la basura escondida bajo nuevas alfombras de diseño y afrontaban con escepticismo las soluciones globales del nuevo milenio o las miserias individuales de antaño. Hablamos del brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro, la pareja de la Guardia Civil que aparece por primera vez en El lejano país de los estanques (1998) y pronto se revelaría como el arma más eficaz para desatascar el trombo que interrumpe el riego moral de una parte de la sociedad que sólo halla en la cirugía forense la única redención posible, y con la que Silva contribuirá a ensanchar la memoria de aquellos enamorados de un género al que muchos aún no perdonan ni la importancia adquirida ni el número de seguidores. Desde entonces, han protagonizado tres novelas: El alquimista impaciente (2000), La niebla y la doncella (2002) y La reina sin espejo (2005); y el volumen de relatos Nadie vale más que otro, cuatro asuntos de Bevilacqua (2004), enfrentándose a fuerzas tan diversas como las causas que las desatan y cuya impunidad es desafiada por la sagacidad y el genio de estos dos agentes que si ya en las primeras entregas mostraban las cualidades que sólo atesoran los elegidos, pocos podían imaginar la madurez que alcanzarían de la mano de su autor. Y si a algo obliga esta nueva novela, La estrategia del agua, es a reconocer la maestría de Silva a la hora de crear la arquitectura narrativa que llevará a resolver el asesinato del informático Óscar Santacruz, el grado de madurez logrado en el dibujo de los personajes, el dominio en la progresión del ritmo narrativo y, sobre todo, la perfección en los diálogos: adecuados a la situación, inteligentes, cuidados, llenos de una ironía que acentúa el escepticismo con el que Vila y Chamorro enfrentan la resolución del misterio y sus propias vidas. Está claro que los agentes, como sus lectores, han madurado, aprendiendo que no siempre los esfuerzos por conseguir algo bueno acarrean lo mejor, pero aun así lucharán por conseguir esa justicia –a veces, tan lejana– con la que paliar el dolor de unas víctimas doblegadas por fuerzas superiores que, lejos de brindarles protección, aumentan el vacío de la derrota. Y para que ello no ocurra una vez más, Vila y Chamorro, con la ayuda del agente Arnau, la maquinaria de la UCO y otras colaboraciones, irán reconstruyendo todos los hechos que anteceden al descubrimiento de Santacruz, en el ascensor del edificio donde vive, con dos tiros en la cabeza. Sólo que éste dejará las pistas suficientes para que esa estrategia del agua con la que pensaba alcanzar su objetivo ilumine las pesquisas que conducen a su exmujer, al hijo pequeño, fruto de esa relación, a su pareja actual o a su hermana, y que culminarán con esa victoria que Santacruz anhelaba en vida y, disfrazada de derrota, logra con su muerte. En definitiva, una novela espléndida que reivindica el género policíaco, pero aún más la buena literatura, ésa que en la que hace tiempo se instaló Lorenzo Silva y desde la que conmueve y se entrega a sus lectores, generoso y humilde, quien ya es todo un clásico de nuestras letras, un fino estratega al que hay que agradecerle que nunca nos defraude”.

Jesús Martínez Gómez, Mercurio.

“Esta novela es la sexta entrega de las protagonizadas por dos guardias civiles, la sargento Chamorro y el brigada Bevilacqua. Tras varios años de espera tenemos la confirmación de que a Lorenzo Silva le vienen bien estas ficciones sobre investigaciones criminales en un contexto muy pegado a la realidad de la España de nuestros días. Silva sabe construir las novelas de la serie de manera que contengan un andamiaje esperable por sus muchos seguidores, pero, a la vez, imprime ciertos cambios a cada entrega para que no sean siempre la misma. Es más, La estrategia del agua, me parece que acentúa la mejor cualidad de la serie: junto a tramas bien casadas, esta vez ceñida a las formas que han adquirido los crímenes de hoy (mafias de sicarios del Este, o de carteles de droga) y la forma de combatirlos (los teléfonos móviles en primer término), hay otra dimensión característica de las narraciones de Bevilacqua-Chamorro: suelen fijarse en algún problema de la España actual. Esta vez el asunto son las separaciones matrimoniales y, en especial, el lugar de inferioridad que se concede al varón en la custodia de los hijos y los derechos sobre ellos. Tiene Lorenzo Silva la valentía de la denuncia de situaciones a la orden del día en los juzgados españoles. Eso lleva la novela a una ambientación que el lector agradece porque le da un relieve mayor que el automatismo de la investigación de un crimen. Aunque advierto que, en una novela del género criminal, ese engranaje debe funcionar con elementos de intriga bien llevada, lo que aquí se consigue. Respecto al resto de la serie, también vemos una evolución del personaje Bevilacqua, en este caso mucho más desengañado, al borde de la crisis personal y profesional, de manera que sus reflexiones muestran mayor escepticismo; tal evolución beneficia su relieve psicológico sin que haya crecido la deriva discursiva del personaje, ahora bastante más maduro, no únicamente en edad. Chamorro, en cambio, en esta entrega, pierde respecto a las antecedentes. En términos globales, la novela funciona bien como intriga y como retrato social. Técnicamente, lo mejor llevado son los diálogos, sobre todo cuando resultaba bastante difícil reproducir bien las escuchas telefónicas. Novela que será leída con gusto por los seguidores de la serie y que traerá lectores a ella”. 

José María Pozuelo Yvancos, ABCD.


“Ésta es la sexta entrega de la serie policíaca de Lorenzo Silva (Madrid, 1966), protagonizada por el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro, una pareja de guardias civiles ya consolidada en la novela española actual, ahora incluso con sazonada madurez en su relación profesional llena de matices, sobrentendidos, picardías y benévolas malicias que pueden gastarse quienes han llegado al perfecto entendimiento cómplice en su trabajo de cada día. Porque aquí el caso es aceptado a regañadientes por un Bevilacqua más escéptico y desengañado que nunca debido a la decepción que le ha causado la libertad decretada por un tribunal a favor de un asesino que el brigada consiguió poner a disposición judicial tras detenerlo en el extranjero y lograr su extradición a España. Con el desencanto a cuestas y el pesimismo intensificado por la ligereza de algunos jueces, ahora Bevilacqua, animado por la lealtad de su fiel compañera Virginia Chamorro, investiga la muerte de un desconocido asesinado con dos disparos en la nuca en el ascensor de su casa. Óscar Santacruz apenas tiene antecedentes penales más allá de una leve condena por drogas y denuncias de violencia de género por parte de su ex mujer, que se ha quedado con la custodia del hijo. En principio se trata de un caso que podría pasar por un simple ajuste de cuentas entre mafias de la droga en Madrid. Pero Bevilacqua y Chamorro, con la ayuda de la bella cabo Salgado y el nuevo guardia Juan Arnau, van adentrándose en su investigación en el mundo conflictivo de la relación de pareja y la violencia de género en su relación con leyes muy actuales cuyos aspectos positivos resultan enturbiados por el uso fraudulento que puede hacerse de ellas. La disputa por la custodia del hijo entre los cónyuges divorciados y la profesión de la ex mujer del muerto (procuradora en un juzgado) complica todo el proceso y permite a los guardias civiles que investigan el caso extender su mirada crítica sobre el funcionamiento de la Justicia en España, con abundantes muestras de corrupción, sobre el oscuro manejo del crimen organizado en la noche madrileña, con matones a sueldo dirigidos por rufianes sin escrúpulos, y sobre el descalabro de la burbuja inmobiliaria, cuyas manifestaciones pueden observar en sus desplazamientos por los alrededores de Madrid en plena crisis, pues todo sucede en una semana de la primavera de 2009. Al final, con el caso resuelto, Bevilacqua se reconcilia, en parte, con la institución judicial encarnada en este proceso por una juez con las ideas muy claras en el uso del poder que la ley le ha conferido. La estrategia del agua es una novela que se lee con facilidad e interés garantizado en todo momento por la construcción de una trama según el esquema tripartito de presentación-nudo-desenlace y por la suspensión de una intriga bien dosificada en su ritmo creciente hasta su clímax cerca ya del final. A sus valores como novela policíaca se añade su mirada crítica sobre ciertos aspectos negativos en el turbio funcionamiento de algunos sectores implicados en la corrupción de políticos, jueces y también policías en la España actual, con oscuras relaciones en el mundo de la especulación inmobiliaria y el crimen organizado siempre al alcance de las redes de la droga pero también de alguna famosilla que pretende utilizarlo contra su compañero de cama para que no se vaya de la lengua. Y lo mejor de la novela está en la naturalidad y fluidez de los diálogos, cargados de ironía, ingenio y matices en su amplia variedad de registros, desde la cáustica agresividad de un Bevilacqua enojado al principio hasta la comicidad y el humor cómplice con sus colaboradores, en especial con la fiel sargento Chamorro. Ambos han llegado a la plenitud en su profesión y en sus vidas, solitarias por diferentes vías, y ambos almacenan ya mucha sabiduría popular que impregna sus diálogos en una rica gama, desde el humor socarrón hasta la íntima confesión teñida de lirismo y melancolía”.

Ángel Basanta, El Cultural.

…y la arena

Hasta aquí, el libro no ha tenido malas críticas en los medios más o menos convencionales. Podéis encontrar sin embargo un repertorio de opiniones de lectores, en foros, blogs y otros espacios de Internet, donde sí se expresa alguna reserva. Las he ido recogiendo en mi blog (mezclando reseñas favorables y desfavorables) y las podéis encontrar pinchando aquí.


aquí también. Especial atención recomiendo prestar, como siempre, a la completísima reseña de La bitácora del Tigre.

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