Dando saltos en el tiempo


«Cada cual hable de aquello que sabe y de lo demás, se calle».

El Viento de la Vida me arrastró hacia lugares que nunca imaginé poder pisar, durante muchísimos años asemejé a la piedra que no cría musgo, que va pegando brincos, cruzando ríos, mares y fronteras… Tuve que abandonar el lugar donde nací porque en él reinaba la tiranía, la crueldad y la oscuridad. Recorrí un camino sembrado de  espinas. Faltó poco a que no perdiera mis raíces, ya que asemejaba a un árbol caído condenado a su fin. El Viento de la Vida, arropado de blanco, me empujó y arrastró como a una hoja seca, empujándome hacia una meta desconocida…

La idea de escribir sobre Hamburgo, del que tanto me habían hablado, fue sobretodo debida al barrio St. Pauli, y la llamada Grosse Freiheit (Avenida de la Libertad, que atrajo mi atención. Estas tres palabras: Amor, Paz, Libertad, y el buen humor han sido el sustento que me ha ayudado a soportar el trágico y triste exilio…

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