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Marlene de Florencia Bonelli

Esta novela me gustó tanto como me puede gustar un tango.
Un tango no es música clásica pero puede tener cualidades que lo asemejan y además está cargado de imágenes que tenemos en nuestro subconsciente que lo convierten en algo fascinante. Ocurre lo mismo con esta novela.
El título Marlene ya evoca mucho: evoca una época, la de la Primera Guerra Mundial, aunque la canción Lili Marleen fuera escrita en 1937; evoca algo germánico que a su vez podemos asociar a Argentina; y, por último, a la cantante que dio fama a esta canción y que tenía el mismo nombre, Marlene Dietrich y su inolvidable voz.
El color negro con un toque de rojo y la mujer de mirada seductora de la portada de la segunda edición, nos prepara para conocer a los personajes típicos que se encuentran en un tango. Una mujer guapísima, de una belleza sofisticada y un poco vulgar quizás solo para provocar, que parece padecer el baile al que la arrastra un macho, casi exagerado, pero al que al final ella dominará triunfante.
Todo este cuadro colorido, los personajes exagerados, los malos buenos y los buenos malos los encontramos en esta novela que encanta y apasiona como el tango.

“Al escuchar los primeros acordes de El entrerriano y al hacerse evidente que Varzi se saldría con la suya, Micaela zafó el brazo y lo abofeteó. La música se cortó de súbito, y las voces y risotadas se acallaron. Micaela aún sostenía la mano cerca de Varzi y se la contemplaba con horror. Carlo, con los ojos apretados y los músculos de la mandíbula tensos, volvió la cara lentamente hasta encontrar la mirada aterrada de ella, que pensó que moriría esa noche cuando Varzi sacó un cuchillo de la bota, la asió con brutalidad y, con la punta del arma, en un movimiento rápido, le hendió la falda en la parte delantera y le hizo un tajo hasta el ruedo que dejó sus piernas a la vista.”

Nunca más podré escuchar un tango sin imaginar a Marlene y a Carlo. Les veo bailar, apretados, excitados, entregados… y cuando él con su cuchillo le corta la falda para dar libertad a sus piernas…

Porque negarse a este tipo de sensaciones leyendo un libro, me acuerdo que cuando era un joven lector, me gastaba cada dos semanas 5 francos de mi paga para vivir las aventuras de un joven reportero que me exaltaba y al que me quería parecer o, de más mayor, cuando leía en secreto toda la biblioteca de mi madre, llena de novelas de Delly, un famoso autor de novelas rosas francés, que me atraía para entender lo que se define amor, un sentimiento un poco misterioso para nosotros, los chicos. De este modo he leído un montón de libros que me han forjado el gusto por la lectura, la lectura de todo pero principalmente de las obras maestras.

Así que dejaos llevar por esta novela, como por este baile de añoranza y pasión, llamado tango.

¡Que disfrutéis de la lectura!

Andre lopez