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Africano e inquieto, el viento esparcía sordas ráfagas sobre la cubierta del barco. La noche sin luna dignificaba la blancura espumosa de las olas. Era medianoche. Ninguno de los pasajeros parecía tener la menor intención de buscar melancólicos deleites a una travesía marina que conocía demasiado bien para encontrar en ella algo distinto a un rutinario mal dormir. Viajantes de comercio, pescadores o simplemente familiares que regresaban de visitar a otros familiares, se arremolinaban en los escuálidos salones destinados, a falta de camarotes, a albergar los ronquidos, los aspavientos y los poco recomendables olores que el reposar colectivo comporta. (Lampedusa)

El 18 de marzo en la biblioteca de Instituto Cervantes de Milán los miembros del club de lectura y los aficionados a la literatura española e hispanoamericana tuvieron el placer y el honor de conocer al autor de Lampedusa Rafael Argullol y comentar con él su libro.  Entre los presentes estaba el Director de Instituto Cervantes Arturo Lorenzo González y el Cónsul de España D. Emilio Fernández Castaño y Diaz-Caneja. El encuentro fue muy interesante y cargado de emociones.

DSC08666El autor fue presentado por el profesor de Historia Nando Pozzoni, miembro del nuestro club. Nando introdujo el encuentro con una breve biografía del autor, subrayando que se trata de una  persona muy culta, no sólo de un narrador, poeta y ensayista sino también de un filósofo, hombre de ciencia y catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Nos habló de su trayectoria como escritor,  de sus 29 libros escritos en distintos ámbitos literarios entre los que  destacan: poesía, novela, ensayo y las obras definidas como escritura transversal.

A continuación pasamos a la novela Lampedusa que, como  su proprio nombre indica, está ambientada en una isla siciliana, más cerca de Túnez que de Sicilia. Nando resumió la trama del libro diciendo que se trata de una pequeña Odisea, de un escenario mítico, poético donde reina la fuerza cósmica. Sus protagonistas se sienten dioses. Irene, la protagonista femenina  está representada como medio Penélope, medio Venus.  Nando nos proporcionó unas informacions interesantes sobre la isla, sus olores, luces, colores y sabores  que podemos encontrar a través  de las descripciones en la novela. Nos habló de la fauna, la flora y nos contó una de las leyendas sobre el mundo mediterráneo.

Después de esta interesante introducción, el autor Rafael Argullol tomó la palabra. Nos reveló que la primera versión de Lampedusa fue escrita por él en italiano, durante su estancia en Roma. El texto permaneció muchos años en un cajón y desafortunadamente se perdió. El autor nos contó cuáles fueron las circunstancias y el estado de ánimo que le empujaron a escribir esta novela. A los 16 años ingresó en la Facultad de Medicina porque quería ser cirujano. Sin embargo, durante las clases de anatomía en la sala de disección vio un cadáver de una chica joven y esta escena le impresionó mucho. Podemos decir que marcó el inicio de su edad adulta. Abandonó la Facultad de Medicina, estudió otras carreras e hizo muchas rupturas espirituales. Rompió con la educación tradicional, conservadora, católica y decidió a seguir su propio camino.  A los 23 años se fue a Roma y este cambio de escenario fue crucial en su vida. En Italia comenzó a formarse su carácter y su personalidad. El segundo año de su estancia en Italia lo pasó viajando por la península y las islas. Se fue a Sicilia, y a Lampedusa, incialmente para pasar una noche, pero una huelga le impidió volver y se quedó 12 días en esta isla desconocida, abandonada y pobre. A los 24 años tuvo la gran fortuna o mala suerte de enamorase de una chica romana, una condesa, mayor que él. Fue un amor imposible, fugitivo y seguramente dejó una profunda huella en el joven escritor.  Su peculiar estado de ánimo en aquellos tiempos le llevó a escribir este libro. Nos confesó que el personaje de Irene es la rencarnación de aquella mujer romana, ese gran amor.

La elección de Sicilia como el escenario le resultó perfecta, ya que es una tierra donde el carácter mítico a través de la arquitectura griega, romana y el carácter folclórico convivenen en armonía. Nos dijo también que el mundo marítimo y la vida de los pescadores le seducía desde siempre. Cuando era niño aprendió a nadar debajo del mar y pasaba mucho tiempo con los pescadores, que le daban consejos sobre la vida. Nos evocó los largos veranos que pasaba en la playa desde la Fiesta de San Juan hasta finales de septiembre. Este clima marítimo se refleja en muchos de sus libros. Algunos temas presentes en Lampedusa se repiten y se recogen en sus 29 libros. Uno que merece la pena mencionar es La visión desde el fondo del mar.

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En la tercera parte del encuentro los miembros del club comentaron sus impresiones después de haber leído el libro e hicieron preguntas al autor. Se hablaba de la simbiosis entre el autor y el protagonista. Según Argullol el autor no puede desaparecer  completamante de la novela y abandonar al protagonista. El autor, en cierto sentido, necesita al protagonista para su vida. Confirmó también que la lectura es un juego de complicidades y excitaciones.  Si no hay química entre el texto y el lector es mejor dejar de leer el libro. El lector tiene que ser cómplice del  personaje, tiene que seguir el mismo camino que el personaje y al mismo tiempo tiene que ser cómplice del autor.

Se habló también del coraje de escribir. El autor dijo que, en su opinión, el escritor que tiene coraje es un nómada. Es uno que busca diversas formas de expresión, utiliza diversos registros,  no tiene miedo de desempeñar diferentes papeles, de ponerse las máscaras de la comedia y la tragedia.

Otro de los temas de la conversación fue la pasión humana por la belleza y su búsqueda. Nuestro protagonista Leonardo Carracci buscaba la belleza absoluta. La buscaba en las ruinas de Siracusa, Agrigento y en los ojos de Irene. Según Argullol la belleza es una obra bien hecha, es como una ducha purificadora que nos quita todo el fango de la viscosidad moral, de la maldad, veneno y corrupción. Nos contó un episodio de su vida, un día lluvioso, su trayecto en taxi, las noticias de la radio y un concierto de la música clásica intepretado por jóvenes músicos. Este evento le confirmó que ”mientras se realzaba la dignidad de lo bello, se desnudaba la abyección de lo mezquino y lo corrupto”. El desarrollo de este tema podéis encontrarlo en su artículo titulado La dignidad de la belleza publicado en el El País el 10 de marzo de 2013.

En mi opinión el encuentro fue frutífero y muy interesante. Rafael Argullol es una persona encantadora, un maestro de la conversación y del diálogo. Durante el encuentro surgieron muchos temas y el autor de Lampedusa  ha saciado  nuestra curiosidad por su escritura y por su persona.

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¡Sus libros son más que recomendables!

¡Buena lectura!

Ilona Cieniuch