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El rincón de Antonio Carnabuci

ISABEL ll LA REINA DE LOS TRISTES DESTINOS

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¿Quien fue Isabel II ?

Isabel ll fue reina de España entre el l833 y l868. Fue llamada por el historiador Pérez Galdós “la reina de los tristes destinos“, con motivo de los acontecimientos negativos que la acompañaron durante toda su vida política. Dos factores fundamentales marcaron la vida de la reina, condicionando su personalidad y su trayectoria posterior: la falta de ambiente familiar y de afectividad materna y la ausencia de una instrucción adecuada y de preparación política, para una persona destinada a tan alto fin. Si a esa precariedad en su formación unimos lo prematuro de su mayoría de edad, podremos explicarnos fácilmente la manipulación al la que fue sometida por su familia, cortesanos y políticos de palacio.
Isabel ll nació el 10 de octubre de 1830, hija primogénita del matrimonio del rey Fernando Vll con su cuarta esposa Maria Cristina de Borbón. En los tres antecedentes matrimonios. Fernando VII no tuvo descendencia, y el aspirante al trono hasta entonces era su hermano Carlos María Isidro de Borbón. Sin embargo, el nuevo matrimonio del rey y el embarazo inesperado de la reina abrieron una nueva posibilidad de sucesión.
En marzo de l830, seis meses antes del nacimiento de su heredero el rey pública la “Pragmática Sanción” de Carlo IV del 1189, que restablecía el derecho sucesorio tradicional castellano, según el cual en toda la península, excluida Aragón, podían acceder al trono también las mujeres en caso de muerte del monarca sin descendientes varones.

En virtud de esta disposición el 14 de octubre de 1830, Fernando VII con un Real Decreto nombro a su hija princesa de Asturias y su legitima heredera. La situación no cambiará tampoco después del nacimiento de la segunda hija, la infanta Luisa Fernanda.

Aprovechando el deterioro de la salud del rey, cortesanos y políticos, próximos a Carlos Maria Isidro, lograron con presiones y amenazas de una guerra civil que Fernando Vll aboliera la “Pragmática Sanción”. Sin embargo el rey se recuperó, restableció otra vez la “Pragmática” y el 20 de Junio de 1833 las Cortes ratificaron Isabel “Princesa de Asturias”.

El 29 de septiembre de 1833 el rey Fernando VII falleció dejando a su hija Isabel, que entonces tenia 3 años, el trono español, pero bajo la regencia de la madre María Cristina, que sólo tres meses después de la muerte del marido se caso con un su guardaespaldas. El rechazo de Carlos María Isidro a aceptar como reina a su sobrina Isabel II, provocó la primera guerra Carlista.

Las Regencias (1833 -1843)

La minoría de edad de Isabel II fue caracterizada por una doble regencia, la de su madre María Cristina desde 1833 hasta el 1840 y la del general Espartero desde el 1840 hasta el 1843.
La regencia de María Cristina estuvo marcada por la primera guerra Carlista, por eso ella buscó el apoyo de los Liberales Moderados frente al pretendiente Carlos Isidro. En la primavera del año 1834 Maria Cristina logró un apoyo exterior, que fue muy útil para derrotar al adversario. Los gobiernos liberales de España y Portugal subscribieron la cuádruple alianza con Gran Bretaña y Francia. Llegó incluso en España una legión de diez mil soldados voluntarios, que fueron los primeros extranjeros que acudieron, por motivos de principio, a combatir en una guerra civil española.
En 1835 fue elegido Primer Ministro el general Mendizabal, hombre de grande ambición y
habilidad en los asuntos. Para llenar las cajas del Estado, ya exhaustas, instituyó el proceso de “desamortización“, que provocó la supresión de los ordenes religiosos, la cerrada de los monasterios, la nacionalización de los bienes de la iglesia, y la venta de esos bienes en pública subasta. Para darse cuenta de la amplitud de este acontecimiento, basta pensar que en 1835 había en España casi cincuenta mil religiosos, unas veintitrés mil religiosas, que vivían en unos tres mil conventos. Pero la medida mas importante, en este periodo de arranque del reinado de Isabel ll, fue la promulgación de la Constitución de 1837, de carácter progresista, que afirmaba el principio de la soberanía nacional y el nacimiento de un sistema bicameral: Congresos de los Diputados y del Senado.
Con el Convenio de Vergara, de agosto de 1839, se concluyó la primera guerra Carlista. Espartero héroe de la guerra civil, y jefe del Partido Progresista, asumió el papel de Primer Ministro y sucesivamente llegó a desplazar incluso la reina madre, que se exilió a Francia, abandonando a sus hijas bajo la tutela de Argüelles y de la Condesa de Espoz y Mina. Espartero era un hombre valiente y muy ambicioso, pero carecía de aquellas dotes que un buen político debe poseer. A causa de sus indecisiones políticas y de la dura represión de la insurrección de Barcelona del 15 de noviembre de 1842, obtenida con un bombardeo tan feroz como innecesario, fue obligado a abandonar su carga. Este acontecimiento provocó la proclamación anticipada de mayor edad de Isabel, cuando acababa de cumplir 13 altos. El 10 de noviembre de 1843 Isabel juró de forma solemne sobre la Constitución.

La década moderada (1844 – 1854)

Los primeros años del reinado de Isabel Il fueron tranquilos y positivos. El Partido Moderado, bajo el liderazgo del general Narváez dominó la escena política, dando el nombre de “Década moderada” a ese periodo. Fueron años de grande fermento: fue promulgada la Constitución del 1845, se realizó la reforma de la Hacienda y la ley de Bolsa de 1846, se promulgó el Código Penal y fue creada la “Guardia Civil”, lo que indica el interés de los gobernantes liberales por regular el orden público. Cuando Isabel ll llegó a los 16 años el gobierno español se puso el problema de organizar el matrimonio de la reina. Los aspirantes novios fueron numerosos, pero por conveniencia política fue impuesto el candidato francés Francesco de Asís de Borbón, duca de Cadiz. El joven tenia 22 años, era delgado, tenía la voz flautada y el paso de muñeco mecánico. Isabel declaró que prefería abdicar antes que casarse con “paquita”, así en la Corte llamaban al duque de Cadiz. Pero los intereses políticos son más importantes de los deseos de una adolescente, y el matrimonio se realizó. La fiesta duró I0 días y en la Plaza Mayor de Madrid fuegos artificiales y corridas se desarrollaron durante todo ese tiempo.
No fue una unión feliz. por la supuesta homosexualidad del rey, pero también por la exuberancia de la joven reina y su incontenible deseo de divertirse. Le gustaba mucho ir a caballo, amaba la música la danza, tenia la costumbre de presentarse improvisamente en los locales nocturnos del barrio, generando malestar en la Corte, pero el pueblo la amaba y cuando pasaba por las calles la acogía con el “arriba la reina constitucional ”. Su vida sentimental fue un fracaso. Isabel intentó compensar su infelicidad con una intensa y criticada vida amorosa en brazos de varios amantes. A lo largo de su vida la reina tuvo once hijos, de los que solo cuatro llegaron a la edad adulta:
Isabel – llamada la “chata”, hija del comandante José Ruiz de Araña;
Alfonso – mas tarde Alfonso Xll, hijo del teniente Enrique Puig Moltó;
Pilar – fallecida a los diecisiete años y Eulalia, ambas hijas de Miguel Tenorio de Castilla.
Durante estos años. tuvo lugar la segunda guerra Carlista (l846 – 1849), que finalizó también con la victoria de las tropas de Isabel ll.
En 1850 fue elegido Presidente del Consejo Juan Brava Murillo, que puso en marcha obras vitales por el desarrollo del país, por ejemplo el encauzamiento del río Ebro. Además se modernizaron las comunicaciones con el tendido de numerosas lineas de ferrocarril. La primera fue la Mataró-Barcelona y sucesivamente fue estrenada la linea Madrid-Aranjuez con la participación de la reina Isabel. Con el Concordado de 1851 la iglesia reconoció la Monarquía Isabelina y aceptó la dersamortización efectuada hasta entonces, exigiendo como contrapartida compensaciones económicas y el bloque de la venta de los bienes de la Iglesia.

El bienio progresista (1854 – 1856)

En la antecedente década la corrupción se difundió de forma masiva en la corte real, permitiendo un rápido enriquecimiento a las personas próximas al poder y a la soberana. Esta situación provocó el 7 de julio de 1854 el levantamiento del pueblo, guiado por el Partido Progresista, que llevó de nuevo al poder el general Espartero. La reina madre y su esposo, el duque de Riansares, implicados en muchos negocios fraudolentos fueron expulsados de España. En los dos años que Espartero fue al poder, Isabel tuvo que soportar muchas humillaciones y peligros. Fue obligada a ratificar una nueva ley sobre la desamortización (1855), que afectaba a los bienes eclesiásticos y eso provocó la ruptura de las relaciones diplomáticas con el Vaticano. Se elaboró la nueva Constitución de inspiración progresista, que nunca fue promulgada.

Últimos años del reinado de Isabel ll (1856 – 1868)

En el bienio 1856-1858 fue Primer Ministro el general Narváez que sancionó importantes leyes económicas, bancarias y de sociedades fundamentales por el desarrollo del Capitalismo español. Además aprobó la ley Moyano (1857), que ordenaba y centralizaba la instrucción pública de toda la nación. Entre el l858 – l863 grande protagonista de la vida política fue el general Leopoldo O’Donnell, jefe del partido Union-liberal. Su gobierno fue el mas largo y próspero del reinado de Isabel ll. Siendo un periodo de relativa calma social el general O’donnell llevó a cabo un ambicioso proyecto de modernización de la Armada, que se convirtió en una de la más poderosa de la época. La guerra en Marruecos fue preparada y querida por O’Donnell, duro dos años, se concluyó con la consolidación de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. La victoria fue celebrada con procesiones que vieron la reina andar descalza, acompañada por el rey y el general con un cirio en las manos.

La revolución de 1868 y el destronamiento de Isabel ll

Con la caída de O’DonnelI en l863 se entra en la última etapa del reinado de Isabel ll, marcada por la descomposición del sistema político y por la pérdida de legitimación de la Corona. La vida amorosa de la reina y los escándalos de palacio contribuyeron notablemente a desprestigiar la imagen de la monarquía. Los nuevos grupos sociales, es decir la clase media y la clase operaria, exigían un cambio en profundidad, la respuesta del régimen fue oponerse a este cambio mediante la fuerza. La batalla de Alcolea, 29 de septiembre de 1868, abrió las puertas al triunfo de la Revolución de I868, también llamada la “Gloriosa”, que llevó al destronamiento definitivo de la reina, que abandonó España y se exilió en Paris, acogida por el emperador Napoleon lll.
En 1870, para facilitar el regreso de la casa de Borbón al trono español, la reina Isabel abdicó en favor de su hijo Alfonso, el futuro Alfonso Xll. Con éste se inició en diciembre de 1874 el periodo histórico español de la Restauración. Durante treinta años lsabel vivió en Paris, separada de su esposo y retirada de la vida política activa. Falleció la mañana del 9 de abril de 1904 y su restos fueron trasladados al Escorial.

Según el historiador Pérez Galdós. éste podría ser su epitafio :

“Doña Isabel vivió en perpetua Infancia,
y el mayor de sus infortunios fue haber nacido Reina
y llevar en su mono la dirección moral de un pueblo,
pesada obligación para tan tierna mano”.

Antonio Carnabuci