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imageEl 23 de noviembre en el Instituto dei Cechi de Milán tuvo lugar el acto de presentación del último libro traducido al italiano de Luis Sepúlveda, titulado Historia de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud. Ya una hora antes del encuentro, no obstante el frío,  el vestíbulo del edificio estaba lleno de gente, había una cola de 300 personas: familias enteras con niños, apasionados de la literatura hispanoamericana, jóvenes y mayores, hombres y mujeres. Todos esperaban impacientemente la llegada del escritor.

El encuentro fue organizado por la editorial Guanda y la charla con Luis Sepúlveda fue conducida por Ranieri Polese.

Historia de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud a simple vista parece una novela infantil, pero por su profundidad, va más allá. Es para todo tipo de lectores, especialmente para los que sean mínimamente sensibles y capaces de apreciar la belleza de una fábula bien contada.

Sepúlveda, preguntado por este género literario, nos dijo que desde niño tenía una especial relación con las fábulas. Su abuela le contaba a menudo las historias cuyos personajes eran animales para enseñarle los valores de la vida: amistad, lealtad, solidaridad, coraje, tolerancia y respeto entre seres diferentes.

El autor nos reveló que escribir fábulas es un desafío para él porque el lector es un niño, una persona con poca experiencia, un futuro lector, un porvenir y hay que ser muy atentos y respetarlo.

El caracol es el nuevo animal que entra en el maravilloso mundo de este gran escritor chileno. Es un animal que vive en los tiempos dominados por la velocidad y las prisas pero a pesar de todo, nos enseña la importancia de la lentitud, del tiempo, del pasado y de la memoria. Otro tema que surge en el libro es la diversidad. El caracol no tiene nombre, se siente diverso de los demás, pero al mismo tiempo, no quiere renunciar a su individualidad.

Conocemos también a una tortuga, llamada Memoria que da el nombre de Rebelde al caracol. Estos dos nombres tienen un profundo significado: rebelarse contra la injusticia y no olvidarse del pasado.

Sepúlveda nos habló de la constante velocidad en los tiempos de hoy. Dio como ejemplo los nuevos medios de comunicación (what’s up) que en cierto sentido deforman o destruyen nuestra conciencia del pasado. Confunden a menudo el presente con la actualidad. El escritor sostuvo que una vez abolido el pasado, desaparece el concepto de la responsabilidad. Habló de la crisis económica, del paro entre los jóvenes en España y de la falta de la preocupación ambiental.

En el libro no falta el representante de la sabiduría, el búho. El búho y la tortuga enseñan al caracol los valores de la vida. Hay que subrayar que en el mundo de los animales de Sepúlveda no hay ningún animal destructor, no hay ningún financiero especulador. Todos sus animales tienen un gran respeto por el mundo y el medio ambiente. Sepúlveda dijo que no se siente en ningún modo animalista. Sus personajes se inspiran en los seres humanos que ha conocido a lo largo de su vida. En su opinión, el animal que se parece más al ser humano es el lobo. Es un animal solitario pero necesita pertenecer a un grupo para poder cazar.

Fue un encuentro muy interesante y fructífero. Cuando uno lee o escucha a Luis Sepúlveda tiene la sensación de que el escritor, a través de sus historias, construye un mundo mejor. Se nota su urgente necesidad de recuperar los únicos valores que realmente importan: la amistad y el respeto por los demás.

Un libro altamente recomendable para todas las edades.

¡Buena lectura!

Ilona Cieniuch