Palabras e imágenes (Escritores colombianos)

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El año pasado traduje una novela de un joven y talentoso escritor colombiano, Juan Gabriel Vásquez, cuya obra conocía muy bien. Ya había leído por trabajo otras novelas suyas que puedo recomendar (Los informantes, Historia secreta de Costaguana). La que traduje yo era El ruído de las cosas al caer, ganadora  del premio Alfaguara de novela en el 2011. (Il rumore delle cose che cadono, Ponte alla Grazie). Aquí encontrarán la sinopsis.

En el tercer capítulo estamos en Colombia a finales de los años sesenta. Una de las protagonistas es Elaine Fritts, una chica estadounidense que todavía no habla español muy bien y que recibe de regalo un libro recién publicado. Elaine trabaja en el Cuerpo de Paz estadounidense y está a punto de abandonar Bogotá para trasladarse a vivir a una pequeña aldea en un hermoso valle junto al río Magdalena.  Le espera un largo trayecto en tren. Por eso le regalan el libro: para que la acompañe en su viaje.

Es un libro que ha tenido mucho éxito. Elaine así lo describe en una carta a su abuela:  «Mándenme lectura, por favor, que por las noches me aburro. Lo único que tengo aquí es un libro que me regaló mi señor, y he tratado de leerlo, juro que he tratado, pero el español es muy difícil y todo el mundo se llama igual. Es lo más tedioso que he leído en mucho tiempo, y hasta hay erratas en la portada. Parece mentira, llevan catorce ediciones y no la han corregido. Cuando pienso que ustedes estarán leyendo el último de Graham Greene. Es que no hay derecho.» En efecto,  don Julio, el padre de su novio, al regalarselo, «puso una uña larga sobre la E de la última palabra, que estaba al revés. “Me di cuenta después de comprarlo… Si quiere, tratamos de cambiarlo por otro.”»

El libro como ya habrán comprendido era Cien años de soledad y a la chica todo le parecía absurdo: el título exagerado, y esa portada tan rara. Al rasgar el papel de regalo: «vio un diseño de nueve marcos azules de esquinas cortadas, y en los marcos vio campanas, soles, gorros frigios, esbozos florales, lunas con cara de mujer y calaveras cruzadas con tibias y diablillos bailantes».

La carta y la descripción contenidas en El ruido de las cosas al caer me hicieron mucha gracia. Y empecé mi búsqueda en internet. De hecho, cada vez que tengo que traducir una descripción de algo que realmente existe o existió, doy gracias a la Red porque me muestra la imagen de lo que busco. No es que un traductor tenga que describir lo que ve, un traductor tiene que traducir las palabras del escritor, pero lo que ve le ayuda a evitar errores. Total, que el diseño de nueve marcos tenía que verlo.

Así que busqué entre las portadas de Cien años de soledad hasta encontrar la que se correspondía con la descripción contenida en la novela de Vásquez. Era la portada de las primeras ediciones. Y lo que ví no se parecía en absoluto a la imagen mental que me había creado yo.

Al mirarla, me pareció que en ella había algo conmovedor, como el inicio de algo nuevo e intemporal, a la vez. Igual que Macondo. Cien años de soledad, tanto si te ha gustado como si no,  despierta emociones. La primera vez que leí esa novela me encantó. Sabía a algo diferente, lejano. Su antigua portada me ha devuelto aquellas sensaciones.

Aquí pueden ver la portada y comprobar si se corresponde con la imagen mental que ustedes se habían creado de ella al leer su descripción :

Cien Años de Soledad (primera portada)

SILVIA SICHEL

Silvia Sichel

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