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-Donde no hay mata, no hay patata-

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No todos conocen, (y me refiero sobre todo a los occidentales), cuando saborean una tortilla con patatas, o a otra llamada “omelette Parmentier”, el origen de este tubérculo, que como alimento tiene muchísimo más valor que el oro, a pesar de que en la “nueva cocina” últimamente un excéntrico cocinero ha añadido en sus platos láminas de oro comestible, pero yo desafío a los glotones sibaritas a consumir un bistec acompañado del precioso metal.


mujeres quechuas

Ya me parece ver a los propietarios de aquellas tiendas donde se puede leer: -Compro oro-, precipitarse ávidamente en busca de excrementos dorados. Imagino que sería algo parecido a la llamada -Fiebre del Oro en California.

La papa, así llamada en lengua quechua es originaria de Perú, los pueblos andinos la cultivaron hace 8.000 años. Existen muchísimas variedades de papas, de colores y sabores diversos.

mujer quechua2Los españoles llegaron a Perú en 1532 en busca de piedras preciosas y oro, pero hallaron sobretodo papas-patatas, que introdujeron en Europa como planta de estudio.

Naturalmente, todos  ignoraban en  su viaje de regreso a España, que en las estibas de las naves abarrotadas de oro y plata, transportaban un humilde tubérculo, que alimentaría y calmaría los “sueños de cocina” de millones de europeos famélicos.

La  introducción de la papa en la alimentación humana ha producido una considerable revolución económica-alimentaria. Las carestías que se repetían periódicamente sobre el Globo fueron más raras después de que se extendió la cultura del precioso tubérculo sobre la superficie de la tierra, no por nada lo llamaron “el tesoro enterrado”.
Uno de los países que introdujo la cultura de la preciosa patata en el año 1663 fue Irlanda, ello fue debido al hambre que azotaba a aquella nación.papas

Alguien se habrá preguntado: ¿A qué será debido la gran cantidad de policías americanos de origen irlandés?, pues bien, las causas fueron las consecuencias de una enfermedad de la patata, producida de un goloso insecto, la dorífera, que en los años 1845 y 1847 se zampó las cosechas en un santiamén, provocando la muerte por hambre de más de un millón de personas, y de otro millón más que estuvo obligada, empujada de la carpanta a emigrar a EE UU. La Gran Hambruna, así fue llamada, exterminó a un cuarto de la población irlandesa; se ha calculado que en el período 1845-1950 emigraron unos 6 millones de irlandeses, cierto, no por turismo, si no por motivos políticos y económicos. Los pobres emigrantes irlandeses eran como el oro para las compañías marítimas inglesas, que antes ya se habían enriquecido con el tráfico de esclavos. Algunos históricos aseguran que la enfermedad de la patata fue provocada de los británicos para apoderarse de las mejores tierras de Irlanda, que servirían para algunos cultivos, y otras para convertirlas en campos de golf y para la caza a la zorra. Parece ser que fue una verdadera guerra bacteriológica, con la cual poder someter a un pueblo que no admitía las injusticias cometidas por la Corona inglesa. ¡Un verdadero genocidio!

papas2Las palabras a veces hay que descuartizarlas, para comprender su verdadero significado, pues aquello fue el tentativo de exterminar a un grupo social, sea por motivos étnicos, religiosos o políticos. De todas maneras la Gran Hambruna ha quedado grabada en la mente de los irlandeses, y provocó la ira y el nacimiento del IRA (Irish Republican Army).

Con un humorismo sarcásticamente canibalesco, el escritor inglés Jonathan Swift, autor de la obra “Modesta proposición”, proponía para aliviar el hambre de los irlandeses, —de alimentarse con la carne de niño—, (¡típico humor británico!). En su libro decía entre otras barbaridades: “Un americano amigo mío, hombre cargado de experiencia, que conocí en Londres, me ha asegurado que un niño sano y bien nutrido constituye, cuando tiene un año, un alimento delicioso y sano, hervido, asado, estofado  o al horno, y no dudo que no pueda servirse igualmente en fricasé o en salsa. Con un niño habrá para dos platos en una comida entre amigos, si la familia come sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato muy presentable. Condimentado con sal y pimienta, servirá para un excelente cocido a los cuatro días, sobre todo en invierno”. Prosigue el macabro escritor: “En cuanto a nuestra ciudad de Dublín, podría instalar mataderos en los sitios más adecuados, y por cierto que no faltarían matarifes. Recomiendo, sin embargo, que de preferencia se compren críos vivos y se preparen recién degollados, como se hace con los lechones para asar…”

(Nota del autor:) Os aseguro que no son invenciones mías, pues creo que este escritor de origen inglés, pero nacido en Dublín, con esta extravagante propuesta estuviese criticando a Inglaterra.

Dejemos de lado las propuestas canibalescas del escritor, que hubiera merecido que lo empalaran, para pasar a un argumento más sabroso, siempre relacionado con la gustosa papa, y me refiero a la tortilla de patatas, a la cual los franceses le han dado el nombre del agrónomo y físico Parmentier, el cual promovió la divulgación de la patata en tierras galas.parmentierdepatata

Debido a la escasez de 1769 en Francia, la Academia de Besançon, instituyó un premio para recompensar la memoria que indicase una substancia, que pudiese sustituir temporalmente el pan. Parmentier, que durante su permanencia en Alemania como prisionero de guerra, había tenido la ocasión de apreciar las cualidades nutritivas del tubérculo, poco conocido en Francia, presentó un trabajo titulado: “Examen químico de la patata”, el cual obtuvo el primer premio. parmentierMás tarde se ocupó de demostrar prácticamente la facilidad del cultivo, que tuvo la satisfacción de popularizar en todo Francia, hasta el punto de llegar a constituir una de sus riquezas alimentarias. Para conseguir tal suceso Parmentier tuvo que aguzar el ingenio. A pesar de que la patata se cultivaba ya en varios países de Europa, en Francia se hallaban dificultades para introducir su uso, y el investigador científico, tuvo que publicar un estudio para demostrar que el consumo de la patata no era peligroso. Para suscitar la curiosidad de los parisinos solicitó al rey Luis XVI la concesión de un terreno  donde inició el cultivo. La cosecha fue un suceso. Parmentier recogió unas flores del tubérculo con las cuales formó un ramillete que ofreció al monarca, el cual sonriente se lo colocó en el ojal. Desde entonces la causa de la patata fue ganada. La nobleza, que hasta aquel momento habíase reído de lo que ella consideraba “la locura del buen viejo” se apresuró a imitar el ejemplo del rey, y a felicitar a Parmentier. Más tarde, los guardias que vigilaban la plantación excitaron la curiosidad de la gente, como estos ejercían la vigilancia sólo durante el día, muchos parisinos se aprovecharon de la oscuridad nocturna para robar las patatas. El agrónomo francés consideró el hurto como un gran suceso. Era lo que deseaba. Díjose: “Si roban las patatas es que ya no existen prejuicios”. Poco tiempo después ofreció un gran recibimiento a los notables de la época, fue el triunfo de la patata, que fue preparada de todas las maneras, pues el menú era a base de ellas, incluso los licores.

Sin olvidar a la papa, momentáneamente paso a otro argumento siempre relacionado con el tubérculo andino.

En el año 1980, hallándome en París para renovar varios documentos, me enteré  que el Ministerio de Asuntos Exteriores francés me informaba de que mis derechos de refugiado, debido al cambio de la situación política de mi país, habían caducado. Este decreto me obligaba a permanecer en París para resolver mis problemas. Tuve la suerte de que una amiga francesa residente en Milán me solucionase el problema de la vivienda.

Como dice el refrán: -No hay mal, que por bien no venga-, aproveché la ocasión para enriquecer mi cultura. Visitas dominicales al Museo del Louvre, donde pude saludar a la famosa Gioconda. La biblioteca del Centro Cultural Pompidou, obra de los arquitectos Richard Rogers y Renzo Piano, era un espacio muy acogedor, pues incluso los vagabundos habían hallado un refugio. Eran lugares que ya conocía, pero en  condiciones muy diversas, que ahora valía la pena visitar, poseedor del mucho tiempo libre a mi disposición.

Pero lo que más me interesaba era el famoso cementerio Père Lachaise y su contenido..

¡No se asusten, no sufro de necrofilia!cementerioperelachaise

 

Últimamente, en ocasión de los campeonatos mundiales de fútbol tuve la sorpresa de leer un artículo donde el cronista hablaba del famoso cementerio parisino “Père Lachaise”, donde se hallan enterrados personajes famosos como Voltaire, Balzac, Molière, Edith Piaf, María Callas, Modigliani, Camus, Chopin, etc…, Pues bien, en un parterre decorado con plantas de patatas el periodista vio la tumba de Parmentier, y sobre ella media docena de patatas de varios tamaños. ¡Qué mejor homenaje!

Los franceses saben vender muy bien sus productos, por ejemplo el champán, el coñac, la moda, sus perfumes pero donde verdaderamente se han lucido, ha sido en el de transformar un cementerio en un -parque, casi de atracciones-, frecuentado por más de dos millones y medio de franceses y turistas extranjeros. Miles de árboles y pájaros, además de centenares de gatos hacen compañía a los difuntos.

Alguien pensará: Este tío está majareta perdido, empieza hablándonos de la papa-patata, de Parmentier y ahora nos lleva a un camposanto…

En el 1870, Francia que había declarado la guerra al Canciller Otto Von Bismark, porque este pretendía la reunificación de Alemania, recibió una terrible paliza. Las tropas germánicas ocuparon París. En aquel momento 600.000 obreros habitaban en la Ciudad de la Luz. El Gobierno francés y las tropas de ocupación, con unas medidas que no resultaron agradables a la masa obrera, que heroicamente se había opuesto al invasor, provocó una guerra civil que duró sólo dos meses, que terminó con un masacre de miles de obreros que pedían: ¡Pan y libertad!

Fue entonces que nació la llamada Comune de París, o sea una República proletaria.

 commune de Paris2Monmartre, ubicada en la parte elevada de la capital, en aquel período era un lugar donde habitaban obreros, artistas, artesanos, no estaba frecuentado como actualmente de turistas que creen presenciar su pasado. Con muchos sacrificios el pueblo había comprado cañones, que ahora el Gobierno francés y el ocupante pretendían apropiárselos. Estalló la guerra, pero el ejército gubernamental, llegado de Versalles, bien armado y entrenado aplastó a los llamados federales de la Comuna. Miles de ellos fueron fusilados, encarcelados y deportados a la Guayana, condenados a los trabajos forzados. 147 dirigentes comuneros fueron fusilados en la parte sur del cementerio del Père Lachaise, contra el muro y enterrados en una fosa. Actualmente este lugar se llama Muro de los Federados. Todos los años numerosas Asociaciones Internacionales se reúnen ante el Muro para conmemorar a quienes lucharon y murieron por la libertad.commune de Paris

Poco o casi nada se habló del hambre que pasaron los proletarios parisinos. Perros, gatos, loritos, palomas… desaparecieron como por encanto. El mercado negro estaba en su apogeo. Los ricos se comieron todo el contenido del Parque Zoológico de la capital, excepto el rinoceronte. Monos, papagayos, serpientes, tigres, leones, e incluso elefantes se los zamparon los ricachones, pagando precios exorbitantes.

Unos acaudalados que habían degustado la carne de cocodrilo, después de mucho llorar, para hacerse perdonar hicieron erigir la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, que desde su altura contempla la ciudad. Alrededor del templo abundan los restaurantes y las tiendas, mientras los pintores, con el puesto fijo, del primero del año hasta el final siguen pintando siempre lo mismo, por eso Montmartre es llamado el Barrio de los Pintores.

Si he insistido sobre el argumento de la insurrección, es porque nuestra Guerra Civil se asemejó tantísimo a la Comuna. Terminó mal para quienes luchaban por el pan y la libertad, y no creo sea necesario dar más detalles a todo aquello que contienen estas  palabras.

Hoy, el nuevo viudo ha comido la carne de un pobre conejo guisado de él mismo, era una receta leída en Carta de España, esa revista que recibimos los que vivimos lejos de nuestra tierra. Inimemoriaespañoleslachaiseciaba el artículo recordando que los fenicios llamaban a España: “Tierra de los conejos”, más tarde los romanos le dieron el nombre de Hispania. Personalmente creo que estos visitadores acertaron, -pero hay conejos y conejos-, pues nosotros fuimos conejitos de India, ¡y para muestra un botón, mi menda!

Francia, “generosamente” concedió en el cementerio Père Lachaise el espacio para la construcción de un monumento -A la memoria de todos los españoles muertos por la libertad 1939-1945.

Naturalmente se olvidaron de citar todos los lugares donde los soldados republicanos lucharon.

Deseo concluir este artículo dando las gracias a la Pacha Mama. Cuando hablamos de nuestro país solemos decir la Madre Patria, mientras los alemanes la llaman Vaterland (Padre Patria). En quechua Pacha Mama significa Madre Naturaleza, siendo nosotros sus hijos. Para las poblaciones andinas la Tierra es nuestra madre, nuestra vida, nuestra libertad. Naturalmente esta verdad fastidiará a los latifundistas, a los propietarios de tierra que no cultivan. Su tierra es estéril frente a la Pacha Mama que alumbra papas, no kalashnikov o napalm. El primero de agosto se celebra el día de la Madre Tierra en los países andinos. En su honor se trinca cerveza, vino, chicha, pero antes de beber se vuelca un poco de la bebida en su honor, para traer suerte.

Sería hora que los occidentales, imitando a los pueblos andinos festejasen la Madre Naturaleza, dándole las gracias por todo lo que nos ha ofrecido.


Antonio Íbero Layetano

(alias el Bicho raro)