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Don Quijote derrotando a un diablo II.6No, no se preocupen, no lo digo yo, lo dice este caballero que cito a continuación. Y para que no se diga que las cosas sacadas de contexto se malinterpretan, reproduzco el párrafo entero.

“Si Cervantes murió en la pobreza, si éstos de verdad son sus restos, se le construirá una tumba acorde con su estatura, no biológica, sino cultural. Esto es lo que me pesa. Porque el legado del Quijote es global: está en todas partes y en ninguna. Como otros antes que yo, creo que uno de los atributos de esta obra es precisamente su antiespañolismo. Con esto quiero decir que hay pocos libros clásicos que critican su origen con tanto rigor. España nos dio el Quijote, pero no es de ella, sino de todos”.

Éste es un fragmento de la entrevista que aparece en “Latarde.com” el 2.2.15 realizada al filólogo Ilan Stavans, que tiene en su haber, entre otros muchos estudios y publicaciones, el haber traducido el Quijote al spanglish, por lo menos el primer capítulo, que yo haya visto. Por cierto que también dice que es el idioma del futuro aunque esté todavía por hacer como lo estaba el castellano del S. XIII. Yo les animo a que echen una ojeada y vean en qué queda convertido aquello de “En un lugar de La Mancha…” en spanglish.

Como ya saben ustedes, la prensa ha dado por localizados los huesos (molidos, como dijimos en otra ocasión) de D. Miguel. El equipo de científicos asegura, en privado, que son ésos y no otros, lo que pasa, como también hemos adelantado en otro lugar, es que son unos huesos muy políticos, y el titular declarando la autenticidad de los restos de Cervantes dará la vuelta al mundo en todo tipo de medios, y siempre habrá una foto en la que algún personaje de nuestro particular patio de Monipodio nacional quiera apuntarse el tanto de ser el hacedor de tan capital descubrimiento.

La cabalgata de disparates que se avecina en torno a los restos de Cervantes va a ser alucinante. Los habrá científicos, históricos, políticos, territoriales y de todos los colores. Conviene estar preparados y armarse de una sensibilidad culta y generosa para no caer en el pesimismo existencial del nacionalcasticismo.

Lo que pasa es que hay en momentos en los que a uno le pillan con la guardia baja y las defensas en descansen. Porque, digo yo, ¿qué le habremos hecho a este ilustre investigador y estudioso de la lengua para que nos quiera quitar, con un argumento de patio de párvulos, la obra cumbre de la narrativa moderna?

Claro que yo, en el fondo, creo que estoy de acuerdo con el profesor Stavans. Espero que él no se enfade si le digo que “La región más trasparente” no es mejicana. Nos la ha dado Méjico, pero no es suya, es de todos. No sé si funcionaría igual con Proust, Kafka, Sófocles, Shakespeare y gente así.

En el fondo, si entiendo bien el mensaje del profesor, creo que a lo que apunta es a que una cosa que es tan buena no puede ser española. En fin, lo siento por el “Pata negra” o por Camarón, o por Julio Iglesias, que ya saben que me pirraría oírle recitar a Cervantes. Me da la impresión que late en este tipo de comentarios un antiespañolismo, heredero remoto de la Leyenda negra, que sinceramente creí pasado de moda. Claro que también creía que estaba pasado el nacionalcasticismo y con esto de remover huesos ya ven ustedes por dónde va la cosa. Por todo este batallón de amenas ocurrencias, les decía que lo más conveniente es armarse de un fina e irónica cota de malla culta para no perecer en el camino. ¿Y qué mejor que la relectura del propio Cervantes para nutrirse de su humor e inteligencia? ¿Encontraremos huellas de ese antiespañolismos que dice el profesor Stavans en el Quijote para, al unísono con él, declararle ciudadano universal sin patria conocida?

Esto de la relectura e interpretación de una obra tan rica y compleja da para emitir un juicio y su contrario. Durante siglos, especialmente a partir del XVIII, Cervantes ha pasado por uno de los emblemas del Nacional Catolicismo. Cualquier sombra de duda sobre su españolidad, cristianidad, limpieza de sangre, defensa de la Monarquía o similar, convertía al que se aventurase por ese camino en antiespañol por muchas pruebas que diese en contrario. Afortunadamente, sin duda de forma clara desde la obra de Américo Castro, la visión sobre Cervantes y su supuesta ortodoxia nacional católica ha dado un giro de 180º. Pero de ahí a decir el Quijote es antiespañol, como pretende el profesor Stavans, hay tal distancia que no sé si se deriva más de la mala fe, o de la simple ignorancia.

Cervantes hace una crítica brutal, y no siempre se ha querido ver, de la sociedad de su tiempo, pero a mi modo de ver eso no implica antiespañolismo, entre otras cosas porque Cervantes no vivió el penoso concepto de nación que nos ha regalado el siglo XIX con la construcción de los estados nacionales modernos. Cervantes vivía en una Monarquía complejísima compuesta de las más diversas naciones, y criticó con saña y humor todos los vicios de su tiempo, especialmente los literarios, asimilando lo mejor de la literatura castellana que le había precedido, alejándose de la vía muerta en que el academicismo había conducido a la italiana, burlándose de la bullanga lopesca y abrazando, con una inteligencia y conocimiento del idioma sin paragón, el camino de la modernidad, como en sus ámbitos lo hicieron Montaigne o Shakespeare.

Es una pena, Sr. Stavans, que España haya inventado la modernidad en la narrativa, pero no se preocupe, no somos egoístas. Ya es de todos. Y para celebrarlo salgamos con D. Quijote a “volar la ribera”.

Arturo Lorenzo