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FRAGMENTO DE EL BARÓN RAMPANTE

—¿Por qué me haces sufrir?

—Porque te amo.

Entonces era él quien se enfadaba:

—¡No, no me amas! Quien ama quiere la felicidad, no el dolor.

—Quien ama quiere solamente el amor, aún a costa del dolor.

—Me haces sufrir adrede, entonces.

—Sí, para ver si me amas.

LAS CIUDADES Y EL DESEO. 2

Al cabo de tres jornadas, andando hacia el mediodía, el hombre se encuentra en Anastasia, ciudad bañada por canales concéntricos y sobrevolada por cometas. Debería ahora enumerar las mercancías que se compran a buen precio: ágata, ónix crisopacio y otras variedades de calcedonia; alabar la carne del faisán dorado que se cocina sobre la llama de leña de cerezo estacionada y se espolvorea con mucho orégano; hablar de las mujeres que he visto bañarse en el estanque de un jardín y que a veces -así cuentan- invitan al viajero a desvestirse con ellas y a perseguirlas en el agua. Pero con estas noticias no te diré la verdadera esencia de la ciudad: porque mientras la descripción de Anastasia no hace sino despertar los deseos uno por uno, para obligarte a ahogarlos, a quien se encuentra una mañana en medio de Anastasia los deseos se le despiertan todos juntos y lo circundan. La ciudad se te aparece como un todo en el que ningún deseo se pierde y del que tú formas parte, y como ella goza de todo lo que tú no gozas, no te queda sino habitar ese deseo y contentarte. Tal poder, que a veces dicen maligno, a veces benigno, tiene Anastasia, ciudad engañadora: si durante ocho horas al día trabajas como tallador de ágatas ónices crisopacios, tu afán que da forma al deseo toma del deseo su forma, y crees que gozas por toda Anastasia cuando sólo eres su esclavo.

ITALO CALVINO (Santiago de las Vegas, Cuba, 15 de octubre de 1923 – Siena, Italia, 19 de septiembre de 1985).
ITALO CALVINO