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«Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica».

«Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca».

«La biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible».

Palabras mágicas de Jorge Luis Borges. Que hoy se convierten en una magia real para Alberto Manguel, nombrado jefe de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires por el gobierno argentino. La relación entre ambos es sencilla: Alberto Manguel no es solo uno de los más refinados y celebres intelectuales argentinos sino que también ha sido uno de los más íntimos y entrañables amigos del gran escritor y lo que es más: fue su lector privado durante cinco años.

Manguel trabajaba en Pygmalion, la librería anglo-alemana de Buenos Aires, muy frecuentada por las tardes por Borges. Un día llega la propuesta: «Tras elegir un par de volúmenes me preguntó si después de cenar podía ir a su casa para leerle libros porque la vista de la madre (de más de noventa años) del maestro se cansaba con facilidad.»

Con Borges de Alberto ManguelDe aquella experiencia pudimos conocer curiosidades y anécdotas en Con Borges. La vida de Manguel ha estado siempre ligada a los libros, como lector de grandes editoriales, como escritor o como profesor universitario. Y a las ciudades ya que el vivido en Tel Aviv, Paris, Milán, Tahití, Berlin, Toronto, Nueav York y por último en Mondion (Francia) en una casa en compañía de 40.000 volúmenes. Una vida como extranjero o ciudadano del mundo, si se prefiere.

Llega ahora la consagración, solicitada y concedida por el ministro de la cultura argentino, Pablo Avelluto, un editor nombrado por el presidente del gobierno Mauricio Macrí. El mismo Avelluto ha dicho: «Manguel es un gran escritor y un manager cultural experto en bibliotecas. No se puede encontrar mejor nombre. Además, se fue de Argentina en los años setenta. Esta es la mejor posibilidad de volver.»

Manguel aceptó. La lista de los directores de la Biblioteca Nacional está llena de grandes nombres. Entre ellos, desde 1955 hasta 1973, el nombre fue precisamente el de Borges.

Entre las tareas de Manguel, destaca la de poner en red la Biblioteca Nacional con todas las bibliotecas internacionales de lengua española; acercar a los jóvenes a la lectura (los últimos datos argentinos sobre la capacidad de un joven de entender un texto son terribles) y finalmente promocionar la digitalización del patrimonio de la Biblioteca. Un laberinto infinito de títulos, autores, páginas y palabras para dar a conocer historias y mejorar el propio saber de lectores y lectoras a distancia de miles y miles kilómetros. Por cierto, la mejor clase de Borges.


Corrado Ori Tanzi

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