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Recientemente he leído El Holocausto Español de Paul Preston (Editorial Debate, 2011), un vasto y espantoso ensayo sobre el nacimiento del odio social entre los españoles y su explosión durante la Guerra Civil Española. El principal resultado del estudio de Preston es la confirmación de la existencia de un plan de exterminio contra el mayor número posible de opositores al bando nacional, potenciales o sospechosos, dirigentes o simpatizantes. Por otro lado, este libro muestra el claro intento por parte de los dirigentes de la República de salvar al mayor número posible de personas entre la población civil, ya fueran de derechas o de izquierdas. Preston subraya también la voluntad de todas las formaciones políticas de la República en guerra de indagar sobre los crímenes sucedidos en los primeros meses del golpe, después del primer período de caos y de fracaso de las instituciones.

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Preston evidencia las responsabilidades de dirigentes y miembros de la CNT y de la FAI en los asesinatos de prisioneros derechistas  – también como co-protagonistas de la matanza de Paracuellos de Jarama – o de enemigos políticos (por ejemplo comunistas o miembros de la UGT) y de personas sospechosas de ser quintacolumnistas. He observado que, a veces, Preston da a genéricos “anarquistas”, sin citar fuentes, la responsabilidad de episodios de violencia popular contra los derechistas o contra prisioneros sublevados. Preston descarga también en ocasiones la responsabilidad de no especificadas violencias sobre no especificados elementos liberados de la cárcel por parte de los anarquistas. Así es difícil entender si la responsabilidad de estos crímenes de guerra – y otros como los asesinatos de curas, la quema de iglesias y las expropiaciones, o robos – fueron bien culpa de la escasa organización institucional del movimiento anarquista español o bien fueron el resultado de una planificación premeditada de los anarquistas españoles o, por el contrario, de una incontrolada voluntad popular de venganza sin particular color político. En ausencia de una clara “cadena de mando”, considerada la amplitud del movimiento anarquista y la fragmentación del bando republicano, yo habría preferido un estudio sobre los crímenes del bando nacionalista y de cada partido o movimiento político. Este estudio sobre los crímenes de las “Dos Españas”, me parece un poco confuso e insatisfactorio en la búsqueda de responsabilidades precisas en el territorio republicano. Tal vez un libro más analítico hubiera sido mucho más extenso de las ya de por sí 700 paginas y, por tanto, de difícil comercialización.

melchor-rodriguez-garciaAunque esta impostación no me satisface particularmente, Preston resume claramente las razones de la imposible convivencia entre los partidos republicanos y el PCE por una parte- que miraban a restaurar un Estado fuerte con el apoyo diplomático y militar de URSS y Francia – y por otra parte las alas revolucionarias de la CNT, del FAI y del POUM.federica-monsteny-i-mac3b1e

Preston muestra el intento de dirigentes anarquistas como Melchor Rodríguez García de impedir los asesinatos y robos incontrolados. Recuerdo que los mismos Joan Peiró i Belis y Federica Montseny i Mañé – ministros anarquistas del gobierno republicano en guerra hasta mayo de 1937 – joan_peirc3b3decidieron renunciar a una  revolución anarquista antilibertaria de facto, apoyando la causa republicana en primera persona.

Hubieran merecido más atención argumentos difíciles como las acciones de los quintacolumnistas y de los agentes soviéticos en el territorio republicano, argumentos probablemente afrontados en otros estudios de Preston.

Cuando Preston escribe sobre la represión sufrida por el POUM, señala la posibilidad de que Camillo Berneri y Francesco Barbieri – anarquistas italianos, arrestados y asesinados por la policía durante los Sucesos de Mayo 1937 – fueran por el contrario eliminados por agentes fascistas. La sucesión de los hechos no es muy clara, pero, considerando los artículos escritos en Barcelona por Berneri contra Stalin en defensa del POUM, no es deducible una responsabilidad fascista, teniendo en cuenta además, que el mes siguiente fueron asesinados en Francia por voluntad fascista los hermanos Carlo y Nello Rosselli, intelectuales liberal-socialistas italianos, juzgados peligrosos por el régimen italiano. La historiografia italiana sobre este tema fundamentalmente atribuye a los estalinistas la responsabilidad del asesinato de los dos anarquistas italianos.camillo_bernerifrancescobarbieri

En el último capítulo, la sed de sangre del caudillo y de su entorno es subrayada por los comentarios negativos de dos políticos no exactamente “izquierdistas” como el conde Galeazzo Ciano – yerno de Mussolini, probable mandante del asesinato de los hermanos Rosselli, ministro de los Asuntos Exteriores del Reino de Italia, que habló amargamente de Franco y de su “esclavos de guerra” tras su visita oficial a España de julio de 1939 – y Heinrich Himmler – Reichsführer de las SS y jefe de la policía alemana, perplejo por el excesivo número de ejecuciones y de internados durante su viaje a España en octubre 1940.

En el apéndice gráfico al final del libro, los datos numéricos sobre las victimas constatadas de las represalias confirman la crueldad de este conflicto civil y también la diferencia de estrategias y voluntades entre los diferentes bandos: inmóvil en su voluntad de “purificación” nacional el bando sublevado, y, solo en los primos meses de guerra, fragmentado entre partidarios de la legalidad republicana y de la venganza, el bando republicano.

Paul Preston (Liverpool, 1946) ocupa la cátedra Príncipe de Asturias de Historia Contemporánea española y es director del Centro Cañada Blanch para el estudio de la España contemporánea de la London School of Economics & Political Science. Educado en Liverpool y en la Universidad de Oxford, de 1973 a 1991 fue sucesivamente profesor de Historia en la Universidad de Reading; en el Centro de Estudios Mediterráneos, en Roma; y en el Queen Mary College de la Universidad de Londres, donde obtuvo la cátedra de Historia Contemporánea en 1985, antes de pasar a la LSE en 1991.

Analista de asuntos españoles en radio y televisión tanto en Gran Bretaña como en España, colaborador de diversos periódicos y revistas, entre sus libros destacan La destrucción de la democracia en España y El triunfo de la democracia en España (Grijalbo Mondadori, 2001), Franco (Grijalbo, ed. revisada de 2001), La Guerra Civil Española (2000, Debate, 2006), Palomas de guerra (2001), Juan Carlos. Rey de un pueblo (2002, Debate, 2012) e Idealistas bajo las balas (Debate, 2007). En 1986 le fue otorgada la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, y en 2007 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. En 1994 fue elegido miembro de la Academia Británica, y en 2006 fue elegido miembro de la Academia Europea de Yuste. Su obra Las tres Españas del 36, fue un gran éxito de crítica y público. Su libro más reciente es El zorro rojo. La vida de Santiago Carrillo (Debate, 2013).paul preston

Giulio Amadei

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