Etiquetas

, , ,


.

EL NIETO

Una rana
emergió del pecho desnudo y recién muerto
de mi abuelo, Don Calixto Varas.
Libre de ataduras de arterias y venas, huyó
roja y húmeda de sangre
hasta desaparecer en un estanque de regadío.
La vieron,
con los ojos, con la boca, con las orejas
y así quedó para siempre
en la palabra convencida, y junto
a otra palabra, de igual poder,
para conjurarla.
Así la noche transcurría eternamente en equilibrio
porque en Laredo
el mundo se organizaba como es debido:
en la honda boca de los mayores.

Ahora, cuando la verdad de la ciencia que me hurga es insoportable,
yo, descompuesto y rabioso, pido a los doctores
que me crean que
la gente no muere de un órgano enfermo
sino de un órgano que inicia una secreta metamorfosis
hasta ser animal maduro y dispuesto
a abandonarnos.

JOSÉ WATANABE (Trujillo, 17 de marzo de 1945 – Lima, 25 de abril de 2007)

JOSE WATANABE grande