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POLVO DE CARBÓN

La niña de la carbonería tenía polvo negro en la frente, en las manos y dentro de la boca. Sacaba la lengua al trozo de espejo que colgó en el pestillo de la ventana, se miraba el paladar, y le parecía una capillita ahumada. La niña de la carbonería abría el grifo que siempre tintineaba, aunque estuviera cerrado, con una perlita tenue. El agua salía fuerte, como chascada en mil cristales contra la pila de piedra. La niña de la carbonería abría el grifo del agua los días que entraba el sol, para que el agua brillara, para que el agua se triplicase en la piedra y en el trocito de espejo. Una noche, la niña de la carbonería despertó porque oyó a la luna rozando la ventana. Saltó precipitadamente del colchón y fue a la pila, donde a menudo se reflejaban las caras negras de los carboneros. Todo el cielo y toda la tierra estaban llenos, embadurnados del polvo negro que se filtra por debajo de las puertas, por los resquicios de las ventanas, mata a los pájaros y entra en las bocas tontas que se abren como capillitas ahumadas. La niña de la carbonería miró a la luna con gran envidia. “Si yo pudiera meter las manos en la luna”, pensó. “Si yo pudiera lavarme la cara con la luna, y los dientes, y los ojos”. La niña abrió el grifo, y, a medida que el agua subía, la luna bajaba, bajaba, hasta chapuzarse dentro. Entonces la niña la imitó. Estrechamente abrazada a la luna, la madrugada vio a la niña en el fondo de la tina.

 

ANA MARÍA MATUTE (Barcelona, 26 de julio de 1925, 25 de junio de 2014), Los niños tontos, Editorial Media Vaca.

Ana maría matute

  

ELECTRA

Hilaria levanta los ojos de la labor y observa risueña cómo Abigail, su nieta de seis años, se entretiene recortando una revista.

-Y dime, vida mía, ¿tú qué quieres ser de mayor?- le pregunta.

Abigaíl aplica pegamento al reverso de una modelo en bikini y aplasta el recorte contra un folio en blanco.

-Yo de mayor quiero ser mamá- responde, sin ningún asomo de duda.

Enternecida, Hilaria retoma la labor.

Al cabo de un rato, vuelve a levantar la vista.

-¿Y cuántos hijos vas a tener, cielo?

Abigaíl termina de recortar un adonis con chaqué y lo fija junto a la modelo en bikini.

-A mí los hijos me traen sin cuidado -contesta en un tono didáctico como si ella fuese la abuela, y la abuela una niña-. Yo lo que quiero es dormir con papá.

RUBÉN ABELLA (Valladolid, 1967)- Antología del microrrelato español, Editorial Cátedra.

ruben abella

 

PRIVILEGIADO

Quiero ser como mi hermano pequeño. Tener una tele en mi cuarto, que me regalen peluches y tarjetas con dibujos, que mamá me arrope y me lea cuentos todo el día, que papá duerma al lado de mi cama, que me compren una bici, ¿para qué quiere una bici mi hermano siempre tumbado?. Quiero que mis abuelas me hagan galletas de chocolate.

Le he ensañado a mamá esta lista de cosas y le he dicho muy enfadado que me da igual si me tengo que rapar el pelo, estar enchufado a esas máquinas que hacen pip pip o que me pinchen con agujas. Ella la ha leído y se ha echado a llorar.

¿Eso será que sí?

NURIA SIERRA CRUZADO (Madrid, 1975)- Nido ajeno, Colección El pez volador.

Nuria Sierra Cruzado

V (de Niños y empleos)

Era rubio y empezaba a salirle el bigote y por esto y otras cosas un mediodía de mucho calor decidió abandonar la ciudad.

El padre al notar la ausencia del hijo que empezaba a salirle el bigote y que además se preocupaba en leer en los periódicos los artículos de fondo, las noticias bélicas, y los sucesos, sintió hondo malestar y enseguida dio parte a la policía. Transcurridas unas horas la policía le notificó que habían encontrado a su hijo en la ciudad de los niños ciegos.

-¿Pero está bien?- quiso asegurarse el padre.

-Sí –le respondió el policía-, se sacó los ojos y ahora juega con los otros niños a la gallinita ciega.

ANTONIO BENEYTO (Albacete, 1934)- Antología del microrrelato español, Editorial Cátedra.

Antonio Beneyto