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EL PASO QUE SE HABITA

Si viene este reino pequeño de la fiebre
habrá que estar alerta,
ofrecer vigilia al letargo,
sacudir la siesta, aventar las ganas
para volver al diámetro del intento,
para que el paso reconozca el símbolo de la torre,
para que el paso llegue al dios reo,
para que las manos labren nuevos diccionarios
de los que crezcan inesperados árboles, y ramas verdes
de las que, a su vez, brote la lengua que nos hizo seres
………………………………………………………………….[de nieve,
manos o trazos de tinta, terco golpe de cincel,
manos como escoplo
que abra formas con murmullo de universo;
habrá que estar alerta a las décimas,
al mercurio que indique víspera, que alcance la línea
de frontera entre lo crónico y la melancolía,
entre lo triste a secas
………..y la espiga,
porque lo triste, así, desnudo,
lleva genes de constancia,
purga el verso heredado que escapa
al antídoto,
calza números siniestro
que van por las aceras y se convierten en invierno,
y llega el invierno e invierte plumas,
crece el invierno y revienta rostros,
se extiende el invierno y nos deja otoño de raíz
y remiendos, sin equívoco posible;
hay que permanecer a cubierto
hasta que llegue el reino pequeño de la fiebre
envuelto en los te quiero que pontificaron
…………y aún resuenan,
tendiendo puentes
de la orilla del miedo
a la orilla del misterio,
puentes de latón y consistencia,
puentes que comprometan y justifiquen,
puentes abiertos al paso cerrando naufragios,
porque hay puentes que dirigen destinos
y puentes que administran el viaje del vértigo,
la travesía del desconcierto,
puentes que engarzan
el éxodo al estado de ánimo
…………………..(el no nómada),
que unen inmensidades que se rozan entre piedra
primera y última piedra de un puente que busca el
punto de abrigo,
puentes que abren puertas,
que despliegan la lluvia que sana,
la lluvia siempre nos queda
y no es peor que llueva,
es piel hecha promesa
y corazón capaz de lluvia.
……….Corazón capaz de lluvia.
Puentes de algas,
de melancólica sospecha,
de paisaje con savia de bruma
y afilados dientes.
Puentes
para este pequeño reino de la fiebre,
puentes.
También primavera.

ESTHER PEÑAS (Madrid, 1975). El poema seleccionado pertenece al libro “El paso que se habita”, Chamán Ediciones, 2018