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(Crónica de un viaje a España, abril – mayo de 2019)

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CUENCA – SERRANIA DE CUENCA – ALBARRACIN – CALATAYUD
27 de abril de 2019, sábado

Dejamos nuestro hotel en Cuenca y volvemos hacia la Serranía de Cuenca.
Primera etapa, el mirador del “Ventano del Diablo”, una cueva natural desde la que se pueden ver las hoces del río Júcar en todo su esplendor, en la localidad de Villalba de la Sierra, a unos 35 kilómetros de Cuenca. Según cuenta la leyenda, el Diablo organizaba en este lugar sus ejercicios de brujería y arrojaba al río a todo el que se atrevía a asomarse por las ventanas del mirador, de allí su nombre tan curioso.
El espectáculo desde el mirador es impresionante: el entorno natural de paredes de piedra gris y rosada, los matorrales verde esmeralda, las aves rapaces y los vencejos reales que surcan el cielo azul. Lo que nos sorprende es que un lugar tan salvaje se encuentre en realidad a un centenar de metros desde la carretera y el aparcamiento, donde también hay un quiosco que vende recuerdos.

VENTANO DEL DIABLO

Todavía en la Serranía de Cuenca, hacemos una breve parada en el Mirador y Pantano de Uña y nos dirigimos al nacimiento del río Tajo, en Frías de Albarracín. Parece increíble que el manantial de un río tan importante sea un chorrito de agua que se vierte en un pequeño estanque con el agua en calma, en un entorno muy agradable y tranquilo que parece un perfecto ejemplo de locus amoenus, con bancos, mesas, fuente, espacio para la cocina, donde lo que sorprende es el número tan escaso de turistas, a pesar de que estamos en el fin de semana.
Es interesante el monumento que han erigido en este lugar, con una gran estatua que representa al Tajo y otras tres con sendas alegorías a las provincias de Teruel, Cuenca y Guadalajara: el monumento pretende homenajear a las tres provincias en las que se forja, ya que sólo con el aporte de las tres logra establecerse un cauce propiamente dicho. Teruel se representa con su simbólico “torico”, mientras que la estrella y el cáliz representan a Cuenca y el caballero a Guadalajara. Contempla el grupo escultórico el padre Tajo, una alegoría del río que se representa como un gran titán.

MONUMENTO AL RIO TAJO

Albarracín, en la provincia de Teruel, se merece la mención de uno de los pueblos más bonitos de España: es tan rosa que hasta las farolas son de este color, así como las flores en los jardines, y las piedras con las que se han construido sus edificios. El pueblo está encaramado en un peñón y rodeado por el río Guadalaviar. Por este lado y mirando hacia el río se hallan edificadas las casas colgantes. Dentro del pueblo sus calles son empinadas y estrechas, con rincones muy pintorescos.
Volvemos a esta joya de Aragón después de cinco años, felices de descubrir que nada ha cambiado. Subimos a la muralla medieval que destaca en un cielo azul intenso, volvemos a bajar al pueblo que parece pintado por un pintor impresionista, en el que sobresalen el Alcazar, la Catedral del Salvador y las casas más antiguas, como la de la Julianeta y la Torre de doña Blanca.

ALBARRACIN

Nos cuesta mucho despedirnos de este lugar mágico con el que además nos hemos encariñado mucho, pero todavía nos esperan dos horas de coche hasta llegar a Calatayud, nuestra próxima etapa.
A lo largo del viaje, nos para la Guardia Civil para controlar el carnet de conducir de mi marido, lo que nos sorprende un poco porque, cuando viajamos por Italia, nuestro país, no nos pasa nunca. Pero, como todo está en regla, nos dejan ir enseguida.
En Calatayud nos acoge un hotel muy agradable y de lo más sorprendente – descubriremos después que es lo más interesante de la ciudad: el Hotel “Monasterio Benedectino” es un antiguo convento del siglo XVI rehabilitado en 2004. El restaurante se encuentra donde antes se hallaba la primigenia iglesia y todavía se conservan sus columnas de alabastro de influencia musulmana, que se pueden admirar desde todas las plantas del edificio.
En cambio, la ciudad desprende un aura de dejadez y decadencia: los antiguos palacios señoriales están abandonados y en ruinas, como la mayoría de los edificios históricos que se asoman a la central Plaza de España. Se han demolido algunas casas antiguas, dejando lugar a solares descuidados que los habitantes utilizan como aparcamiento.
El Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO declaró el 14 de diciembre de 2001 Patrimonio de la Humanidad al Arte Mudéjar Aragonés, y efectivamente lo único que destaca en toda esta desolación son las torres campanarias de estilo Mudéjar de las iglesias de Santa María, o sea la Colegiata, y de san Andrés.

TORRE MUDEJAR

La vista de las torres y de unos nidos de cigüeñas en los tejados de las iglesias nos reconcilia con la ciudad… y también la fabulosa cena que nos sirven en el castizo restaurante del hotel.

Cuentapasos: 14.297 (8,57 kilómetros)
Temperatura 6-20 grados


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Silvia Zanetto

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Opere dell’Autore:

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Sandrino e lo gnomo

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L’alpino sulla riva del mare

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Ma Francesco dov’è?