
Felix Mendelssohn tiene la desgracia de ser conocido entre el gran público básicamente por una sola composición: la marcha nupcial de El sueño de una noche de verano. Los melómanos sin duda amplían justamente el abanico de obras de necesario conocimiento, como las cinco sinfonías, el concierto para violín y orquesta y un puñado de las Romanzas sin palabras para piano solo. Sin embargo, el melómano mismo no suele reconocer en su justa medida el valor inmenso de la música coral de Mendelssohn, la cual constituye el legado más importante en este ámbito quizá de todo el Romanticismo, con permiso de obras maestras concretas de otros compositores, con el Requiem alemán de Brahms en primer término. Pero como conjunto, la música coral de Mendelssohn no tiene rival en el siglo XIX.
La obra para coro de Mendelssohn es rica, variada y abundante (no menos de 14 o 15 CDs, en términos discográficos, incluyendo los oratorios Paulus, Eliah y el incompleto Christus). Como es bien sabido, Mendelssohn es el redescubridor de los grandes oratorios de Bach, concretamente de las pasiones. La huella de Johann Sebastian se deja notar en múltiples pasajes de la música vocal del músico de Hamburgo, que reproduce recitativos barrocos pasados por el tamiz romántico, podríamos decir, así como fugas y escritura contrapuntística en general, a veces llegando al paroxismo (escúchese el Ave Maria op. 23 n.º 2, a ocho voces, con pasajes a dieciséis voces). En general, se trata de obras inspiradísimas todas ellas, con un conocimiento y un desenvuelto manejo de la escritura vocal equivalente al de los más grandes: Bach, Handel, Mozart…
Cumbres de esta copiosa producción son los salmos para coro y orquesta, en concreto el salmo 42 (quizá su mejor obra coral y una de las cimas de la historia de la música: corran a escucharla inmediatamente si no la conocen), así como los motetes, entre los que destacamos Richte mich Gott op. 78 n.º 2, Verleih uns FriedenWoO 5, los tres motetes op. 69, los maravillosos seis himnos op. 79 (Sechs Sprüche zum Kirchenjahr) y el emocionante Hör mein Bitten WoO 15, otra de las cumbres de Mendelssohn en general.
Por cierto, como apunte final me gustaría señalar otra obra de Mendelssohn en teoría conocida por todo el gran público, pero que en realidad es una adaptación de una obra suya. Me refiero al popularísimo canto de Navidad (no me atrevo a darle el castizo nombre de villancico) “Hark! The Herald Angels Sing”. La música es de Mendelssohn, efectivamente, pero la composición navideña es una reescritura de 1855 llevada a cabo por William H. Cummings a partir del segundo movimiento de la cantata de Mendelssohn Festgesang, también conocida como Gutenberg cantata, escrita en 1840 en honor del inventor de la imprenta de tipos móviles.
Existen dos integrales de la música coral de Mendelssohn, la de Nicol Matt al frente del Chamber Choir of Europa (10 CDs) y la de Frieder Bernius con el Kammerchor Stuttgart (14 Cds, incluyendo oratorios y música incidental, así como Lobgesang, es decir, la segunda sinfonía). Aparte, destacaríamos un puñado de excelentes discos con motetes y salmos, como el de Philippe Herreweghe con La Chapelle Royale y el Collegium Vocale Gent, el de Marcus Creed dirigiendo al RIAS-Kammerchor y el de Matthew Best al frente de los Corydon Singers y la English Chamber Orchestra.
Andrés Ortega (Música, maestro)

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