
EN UNA ESTACIÓN DE METRO
Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud
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EN UNA ESTACIÓN DE METRO
Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud
Leer másVIRGILIO PIÑERA (Cárdenas, 1912-La Habana, 1979) . LA ISLA EN PESO (fragmentos) La maldita circunstancia del agua por todas partesme obliga a sentarme en la mesa del café.Si no pensara que el agua me rodea como un cáncerhubiera podido dormir a pierna suelta.Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadardoce personas morían en un…
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LA LLUVIA
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
ROQUE DALTON (San Salvador, El Salvador, 14 de mayo de 1935- 10 de mayo de 1975). EL VANIDOSO Yo sería un gran muerto.Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguascon esos deliciosos colores del veneno.Habría flores de todos los aromas en mi tumbae imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo,mis ocultas palabras de congoja. Tal vez alguien…
Leer másMARIO BENEDETTI (Paso de los Toros, 14.09.1920 – Montevideo, 17.05. 2009). . DEFENSA DE LA ALEGRÍA a trini Defender la alegría como una trincheradefenderla del escándalo y la rutinade la miseria y los miserablesde las ausencias transitoriasy las definitivas defender la alegría como un principiodefenderla del pasmo y las pesadillasde los neutrales y de los…
Leer másMIGUEL HERNÁNDEZ (Orihuela, 30.10.1910 – Alicante, 28.03.1942 . NANAS DE LA CEBOLLA (Miguel Hernández dedica este poema a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer, en la que le decía que no comía más que pan y cebolla.) La cebolla es escarchacerrada y pobre.Escarcha de tus díasy de mis noches.Hambre y…
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POR SI TODO VUELVE A COMENZAR
Quiero decirlo ahora
porque sino después las cosas se complican.
Soy peor todavía de lo que muchos creen.

CUARTO
Apoyar la frente enfebrecida en la nublada celosía del confesionario. Enumerar los inasibles recorridos de la serpiente.
Buscar un nombre para hacer cada crimen discernible. Dibujar las noches; las llagas de las paredes
encaladas en la oscuridad, brillando; los colibríes enzarzados, enredando sus lenguas de pistilo bajo los rígidos almidones
de mis tocas. Apoyar la frente. Abandonarse. Sentir cómo el anillo que atenaza mi corazón, se me resbala por el pecho
como un crisantemo decapitado.
De «Virgo Potens» 1994
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PROCURA DESMENTIR LOS ELOGIOS
Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;