
UNA HABITACIÓN DE ARLES
Nada conmueve más que aquella silla,
Que el pintor ha dejado ya inconclusa,
Quizás imaginando la difusa
Maraña de la luz, la pesadilla
De vivir nada más con una oreja.

UNA HABITACIÓN DE ARLES
Nada conmueve más que aquella silla,
Que el pintor ha dejado ya inconclusa,
Quizás imaginando la difusa
Maraña de la luz, la pesadilla
De vivir nada más con una oreja.

yo sé que ahora es noviembre allá en Inglaterra
son azules las noches y copiosas en astros,

BARRO
El escenario del mundo era un navío tripulado por los Hombres Barro. Pequeños Ulises mecidos por un fuerte viento y moldeados por un dios estéril. Yo embarqué con ellos y volé mecida por un toque de sirenas y un canto delirante de ballenas que me arrastró al fondo de lo que somos. Barro.
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DISLATE LÚGUBRE
Corazón: bomba de tiempo.
Nuevamente en la sima del no-ser con el hígado en mármol hecho añicos y el nervio óptico entre Dios y el Fuego. Allí abajo -rodando mi pendiente- el lanzazo no bíblico hurgando en la inasible bomba del costado.Leer más

Quiero decir en voz alta lo que he visto: que la fisura
entra por las manos encarnando el grito, que lo obsceno
se camufla en las tardes de la infancia, que hay un dios
enfermo que escribe sobre el mármol el nombre de los
vivos.

Llegará un día el don de la derrota.
La mejilla posada sobre la tierra
y el abrazo de lo callado, nada
será dicho y crecerá lo extenso.

XV. DE TODO AQUELLO
Todo aquello que conforma mi memoria:
la lengua resbalaba por tu hombro,
borrachos y amantes en Dublín.
Un libro malva de antropología
o cada uno de los cuadernos
manchados con tu nombre.
Tantos poemas y una magnolia
que envejece en el suelo del portal.

DON DE LA EBRIEDAD
……………I
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.

AGRADECIMIENTO
Debo mucho
a quienes no amo.
El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

NATURALEZA PERDIDA
Hay que acostumbrarse a perder poemas. Como se pierden hombres y recetas,
llaves,
calcetines y religiones.
No necesitamos malos poemas:
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