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El rincón de Antonio Carnabuci

Cáceres Plaza de Santa María

Cáceres
Plaza de Santa María

Extremadura es el tesoro menos conocido de España. Esta región no ha sido todavía “contaminada” por el fenómeno del turismo de masa, porque lejana de los trayectos más conocidos y de las carreteras costeras tan concurridas.

Extremadura es poco poblada, tiene una densidad de menos de 25 habitantes por kilómetro cuadrado, un clima seco y extremo, muy cálido en verano y frío en invierno, características típicas de la “Meseta”.

Fue la patria de grandes conquistadores como Hernán Cortés, que descubrió México, Francisco Pizarro, conquistador del Perú, Muflo de Chavez, que descubrió Bolivia, Francisco Orellana, Pedro Valdivia, Hernando de Soto y otros, que se distinguieron en aquel período histórico definido el “Siglo de Oro” de España.

La gente es muy cordial, tiene un carácter abierto, y habla con mucho gusto con los turistas. Por eso, por su riqueza arqueológica y por sus diversidades, Extremadura merece ser visitada.

Después de un viaje de 2.000 kilómetros, entramos en Extremadura por el “Valle de la Vera”. El primer pueblo que encontramos es Cuacos de Yuste, con su estupenda plaza con pórticos, la casa de don Juan de Austria y la plaza con la antigua fuente con “Cuatro Surtidores”.

A los pocos kilómetros hay el Monasterio de Yuste, del siglo XIV, hoy habitado por los monjes Geroliminos. Aquí transcurrió Carlos V sus últimos años de vida (falleció en 1558). Visitamos el “severo” apartamento del emperador, con una cama incunable, que le permitía asistir a los servicios religiosos en la iglesia, a través de la abertura en una pared de su dormitorio Magnífica la iglesia tardo-gótica, con la cripta donde descansaron por 16 años los restos de Carlo V, antes de ser llevados al “Escorial”. Coria, la antigua “Caurium”, conserva todavía una muralla árabe de gran belleza, quizá la más completa existente hoy. Está constituida por bloques graníticos, larga 480 metros, reforzada por torres, con cuatro puertas de entrada. Al interior de la muralla muchas casas nobiliarias y una inmensa catedral en estilo gótico. El museo de la catedral guarda una preciosa reliquia: el mantel de la “Ultima Cena”, cuya autenticidad fue convalidada por una bula papal.

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Puente romano sobre el río Tajo, con Arco de Trajano

Alcántara es una ciudad fundada por los árabes. El monumento más conocido es el “Puente Romano” sobre el río Tajo, con seis grandes arcos, construido en el 98 d.C. Es largo 194 metros, ancho 8, y con 71 metros de altitud. En el centro hay un majestuoso arco de triunfo dedicado a Trajano, el primer emperador romano de origen hispánico. Al interior de la ciudad, las ruinas del convento de San Benito del siglo XVI, erigido por los Caballeros del orden de Alcántara. Seguimos hacia Brozas, el pueblo de las cigüeñas. Vemos grandes nidos en todas partes, sobre los tejados, las chimeneas, los arboles, las cigüeñas son innumerables, en el silencio que reina en la aldea se oye el característico ruido que las aves hacen con el pico. Llegamos a Cáceres, una muralla construida por los árabes, rodea el barrio antiguo; al interior se encuentra el conjunto monumental más sorprendente y mejor conservado de Europa, declarado “Patrimonio de la Humanidad”. El lugar tiene una atmósfera medieval. Recorriendo las calles adoquinadas se pueden observar: plazuelas, torres, blasones (armas) de antiguas familias, iglesias, conventos y palacios de rara belleza. De noche, con la luz de los faroles el complejo histórico asume un aspecto sugestivo.

Trujillo es un lugar que llama a la memoria la conquista de América, porque aquí nacieron muchos conquistadores. En la parte alta de la ciudad hay la fortaleza construida por los árabes en el siglo X y la hermosa iglesia de Santa María la Mayor, con un precioso retablo realizado por Fernando Gallego, famoso pintor castellano del siglo XV. Al interior hay también el sepulcro de Diego Garcia de Paredes conocido como e! “Sansón extremeño”, por su gran fuerza física y su valor en batalla. Incluso Cervantes habló de él en su obra “Don Quijote”. En la gran Plaza Mayor destaca la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, gemela de la que se encuentra en Lima en Perú.

Monasterio de Guadalupe

Monasterio de Guadalupe

La etapa sucesiva es el Monasterio de Guadalupe, meta de miles de jóvenes parejas, que antes de casarse, llegan aquí para depositar sus sueños. En la plaza frente al monasterio hay la célebre fuente de piedra donde fueron bautizados los indios que Cristóbal Colón llevó consigo de América. La visita al monasterio empieza por el claustro en estilo “mudéjar”, con un templete de 1405. En el museo se pueden admirar grandes y antiguos libros de cantos gregorianos, paramentos sagrados muy preciosos, hechos por los monjes y enriquecidos con perlas, piedras preciosas y filamentos de oro y plata, procedentes por las colonias de América del Sur.

Poco lejano el pueblo de Montanchez, llamado el “balcón de Extremadura”, famoso por el “jamón ibérico” de producción local. Seguimos hacia Mérida, la meta más interesante del viaje, llamada la “Roma española”, por la gran riqueza de restos arqueólogicos. La ciudad, de origen romano, fue fundada en el 25 a.C. con el nombre de “Emérita Augusta”. El puente romano construido sobre el río Guadiana se remonta al mismo año de su fundación. Es largo 800 metros, ancho 8, con 60 grandes arcos. Es un puente peatonal donde las mamás llevan los niños, y donde los mayores se paran haciendo tertulias.

El Teatro romano de Mérida es el monumento más visitado de la ciudad. Podía acoger 6.000 personas, divididos en 3 sectores, según las diferentes clases sociales romanas. El Anfiteatro, de forma oval, largo 54 metros, con una capacidad de 14.000 asientos, es el lugar donde se desenrollaban las luchas de los gladiadores, mientras en la zanja central se realizaban batallas navales.

En el centro ciudad hay el Templo de Diana, y el Arco de Trajano, un tiempo cubierto de mármol, que con 15 metros de altitud y 9 de amplitud, atestigua la grandiosidad de la época romana. Cerca del río Guadiana se encuentra el Alcazaba, la vieja ciudad árabe, construida en el año 835, que acogía una guarnición permanente para defender la ciudad.

Al interior una profunda cisterna de agua, de origen romano, enriquecida por pilares visigodos. La visita de los monumentos sigue con el “Acueducto de los Milagros”, largo 827 metros, con hermosos arcos altos 25 metros, en este período aun más pintoresco por la presencia de nidos de cigüeñas.

Teatro romano de Mérida

Teatro romano de Mérida

La “Casa del Mitreo”, lo que queda de una antigua residencia de época romana, constituida por habitaciones, cisternas, baños termales, patios, un gran número de mosaicos y pinturas murales. Concluimos la visita de Mérida con la Basílica de Santa Eulalia, que guarda al interior las reliquias de la Santa, y la “Morería”, una grande zona arqueológica, con necrópolis, calles, casas de origen romano, pero también visigodo y árabe que se han superpuesto a lo largo de los siglos.

Concluida la visita de Mérida dejamos Extremadura, postergamos la visita de la parte meridional a un período climático más favorable, en los días de nuestra permanencia en esta región el termómetro ha marcado siempre 40 grados.

Antonio Carnabuci