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La regenta a la Havana de Teresa Dovelpage«”La heroica ciudad dormía la siesta” comienza La Regenta. Leí en voz baja la frase y evoqué la Vetusta lluviosa de Clarín. ¿Acaso una novela ambientada en La Habana podría empezar así? Por lo de heroica, desde luego, no habría problemas. En nuestra capital hay heroísmo, si se ha de creer a los libros de historia patria, para guardar, para vender y para regalar a los países amigos. Con respecto a la siesta, tampoco encontraría dificultades. Con lo haraganes que son los habaneros, arman un catre en cualquier parte y se echan a dormir a pierna suelta… Pero no tuve tiempo de continuar establecendo paralelos. Una enfermera se asomó a la puerta del consultorio y voceó mi nombre….» comienza La Regenta en la Habana, o sea aventuras de una cougar literata, la novela de Teresa Dovelpage que acabo de leer. Entre otras cosas, la novela es una reescritura del final de la obra de Clarín mezclada con las aventuras de Yoana Rodríguez, una profesora universitaria en La Habana que enseña la obra a sus alumnos. De uno de ellos, a quien le lleva veinte años, se enamora. «En honor de la verdad, era difícil no fijarse en él… » con «aquella pinta suya de Rambo trasnochado». La autora me cuenta que «lo que yo intenté con este libro fue una “traducción a la época moderna” del libro de Clarín, de ahí los pasajes que reescriben el final.»

Yo he leído La Regenta en la Habana sin dejar de pensar en qué problemas podría toparme si tuviera que traducir al italiano determinadas expresiones, y ya desde las primeras páginas me ha llamado la atención el párrafo donde Yoana reflexiona sobre el nombre de su futuro amante: «Se llamaba Yosván. Miembro de la generación Y, como también lo era, aunque a regañadientes, una servidora. Vaya nombrecito que me endilgaron. ¿No me podía haber llamado sencillamente Ana? ¿A qué venía ese pronombre personal colado ahí sin ton ni son?»  Y es que en italiano dicho pronombre personal es Io.

No voy a contar más de la historia, sino tan sólo añadir que el encanto de la escritura de Dovelpage reside en el sentido del humor, en la ironía con que trata temas delicados, y el encanto de Yoana, su protagonista, reside en el coraje con que pone todo en juego en su vida. La Regenta en La Habana es una novela actual, en la que se mezclan pena y alegría, y, muy a su manera, literaria y romántica:

«Le dí un beso y salí al balconcito, al sol de La Habana que se me antojó muy luminoso, más amarillo, más encandilador que cuando lo viera por la mañana con mis miedos a cuestas. A eso se le llama fallacia poética en la literatura, le habría explicado a mis alumnos.»

Por mi parte, sin ningun engaño poético, les deseo felices vacaciones a todos.

SILVIA SICHEL.