Etiquetas

, , , , ,

 

TRUEQUE

Hay cincuenta pasos desde su habitación hasta la puerta que da al jardín. Detrás del seto está esa señora tan amable que le regala los cromos. Manolín ha aprendido a no tropezar, a caminar casi a oscuras. En secreto, como ella le aconseja cuando pone un dedo sobre sus labios. Hoy está emocionado porque le va a traer el último cromo, el más difícil, el que no tiene nadie. El lunes llevará al colegio el álbum con la colección completa para darle envidia a los compañeros.

Ahora solo reza para que el bebé, ese niño rechoncho y bueno por el que sus padres suspiran, no se despierte mientras recorre esos largos cincuenta pasos.

ECOS DEL PASADO

Desde hace días las calles se han llenado de muñecos. Dicen que han salido de los contenedores y los vertederos. La mayoría son tan nuevos que todavía van envueltos en sus cajas mortuorias. Entre ellos he reconocido a mis dos barbies, aquellas rubias que tiré a la basura hace unos años. Los vecinos les disparan desde las terrazas. Caen, pero se levantan de nuevo y siguen caminando. No nos atrevemos a salir a la calle porque, desde el fondo oscuro de su mirada muerta, saben que les tenemos miedo. Su inquietante presencia nos obliga a recordar un pasado de abundancia.

EL PAÑUELO DE HILO

Algunos lloran, sobre todo las señoras de buen corazón que se arrebujan en sus abrigos de pieles, tiritando de tristeza y enjugándose unas lagrimillas mientras observan la escena del mendigo destripado en medio de la calle, reteniendo el tráfico que lo rodea, atropellado frente a la puerta de la iglesia, protegido por un chucho desgreñado que no para de aullar.

Tapándose la boca con un pañuelito de hilo dice una:

—¡Qué lástima! Alguien debería llamar a la perrera.

ELENA CASERO (Valencia, 3.01.1954). Los microrrelatos “Trueque” y “Ecos del pasado” son inéditos. “El pañuelo de hilo” pertenece al libro DISCORDANCIAS, Talentura Libros, Madrid 2011.

Elena Casero