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los_14_de_Iñaki

Los catorce de Iñaki relata el intento de rescate del alpinista navarro Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna. Escrito por Jorge Nagore, amigo de Iñaki, es un libro que no te da tregua. A pesar de los intentos del autor por no caer en la hipérbole, la realidad de los hechos es tan intensa que supera la ficción.

A 200 m. de la cima del Annapurna Iñaki no lo ve claro y decide renunciar. Su fiel amigo Horia le acompaña hasta del campo 4, a 7.400 m. donde se manifiestan claramente los síntomas de un edema pulmonar. Horia da la alarma, es importante suministrar la dexametasona a Iñaki e intentar bajarlo. Inmediatamente los suizos Ueli Steck y Simon Anthamatten, que se encuentran en otra ruta de la montaña, lo dejan todo y sin el equipo adecuado (con ropa y calzado de trekking) empiezan la ascensión, conscientes de la importancia del tiempo y sin pensar en que ellos mismos se están jugando la vida en un rescate que ya de por sí presenta muy pocas posibilidades de éxito. “La verdad –dice Ueli –es que sólo había una cosa que pensar, así que no nos costó decidirlo”.

Los catorce de Iñaki de Jorge NagoreEn dos días y por una ruta que no conocían llegan al campo 3. Allí se encuentran con el ruso Alexey Bolotov que estaba bajando de la cima con un principio de edema. Ueli cambia sus botas de trekking con las de alta montaña de Alexey y prosigue hacia arriba. Simon, con problemas de altura, se queda en el campo 3 a esperar a Denis Urubko y Don Bowie que han respondido sin pestañear a la llamada de socorro de Sergey Bogomolov.

Los dos fenomenales alpinistas para intentar ganar tiempo saltan de un helicóptero en medio de un vuelo imposible y empiezan a subir intentando ganar tiempo. Ese mismo día Ueli Steck se encuentra ya muy cerca del campo 4 donde esperan Iñaki y Horia. Ueli llama a Horia por radio. El rumano no quiere dejar a su compañero solo, así que el suizo tiene que engañarlo y le pide que baje un poco para abrirle huella y facilitarle el ascenso. Cuando se encuentran Ueli le propone ayudarle a bajar. Después de tantos días en altura su estado es crítico y las posibilidades de supervivencia de Iñaki son mínimas, pero Horia no quiere ni oír hablar de dejar solo a Iñaki en la tienda, no había luchado tanto para eso. Al final llegan a un acuerdo Horia descendería y Ueli proseguiría hacia la tienda de Iñaki.

El 23 de mayo Robert Szymczak y Sergey Bogomolov consiguen llegar en helicóptero al campo 2. Los planes de rescate son claros: llegar cuanto antes con la medicina hasta Iñaki; bajar a Horia, que a 7.400 m. durante tanto tiempo se está jugando la vida por su amigo e intentar subir con el mayor número de alpinistas posible para bajar a Iñaki.

Alex Gavan, Mihnea Radulescu y los sherpas Ongchu, Wangchu y Pinjho comienzan las ascensión desde el campo 1 con la cámara hiperbárica.

En la madrugada del 23 Denis Urubko y Don Bowie llegan al campo 2 del tirón cargados con oxígeno y medicinas para Iñaki. Bolotov con un edema desatiende las indicaciones de Denis y decide ascender con ellos para echar una mano.

Ese mismo día, el 23 por la mañana, cuando Denis y Don están a sólo seis horas del campo 4 y después de haber intentado reanimarlo, Ueli Steck comunica la triste noticia. Iñaki ha muerto.

Fallecido Iñaki no hubo tiempo para llorar, la prioridad fue poner a salvo a todas las personas que había en la montaña. Los familiares de Iñaki fueron claros, dejad su cuerpo allí, que nadie arriesgue su vida por bajarlo.

La noche del 23 todos los montañeros llegan al campo base.

Si no lloras con este libro es que no tienes corazón pero no es un libro triste. Iñaki decía “la altura saca lo que hay en nosotros, lo mejor y lo peor. Lo peor que vemos en nuestra sociedad, “abajo”, es la insolidaridad, la soledad, la falta de valores humanos, esto llevado a un extremo pasa en la altura. Pero hay gente que no es así, Urubko, Egocheaga o Moro. Es gente que está allí, y que siempre se moja, sale cuando nadie quiere salir; hay que tener pulmones, tener piernas y corazón. Urubko es que siempre se las come todas…” En su intento de rescate hubo tantos y tan profundos gestos de solidaridad que a pesar del trágico desenlace, la historia nos deja un retrogusto positivo. Nos reconcilia con la humanidad.

Es curioso además como el lector, conociendo de antemano el triste final de la historia, la muerte de Iñaki, mientras lee la crónica de su extraordinario intento de rescate, no pierde nunca la esperanza, como si se pudiera cambiar el pasado, como si tanto esfuerzo y heroísmo no pudieran terminar de otra forma que no fuera un final feliz, a la americana.

En realidad los catorce de Iñaki no fueron catorce sino muchos más, catorce fueron los alpinistas que colaboraron directamente in situ en el rescate: Horia Colibasanu, Alexey Bolotov, Denis Urubko, Alex Gavan, Robert Szymczak, Mihnea Radulescu, Sergey Bogomolov, Nima Nuru Sherpa, Ongchhu, Pemba, Pinjho, Ueli Steck, Don Bowie y Simon Anthamatten; pero fueron muchas más las personas que contribuyeron de una u otra forma en el rescate. Nancy, la novia de Iñaki, que desde el Campo Base hacía de puente entre los diferentes rescatadores y con Pamplona; hablaba con Iñaki y daba ánimos a los alpinistas. El cuartel general en Pamplona compuesto por familiares, amigos y periodistas del Diario de Navarra, que coordinaba las operaciones y estudiaba posibles soluciones. Y muchos más, gestores de portales de montaña de todo el mundo, médicos, alpinistas…

Como es habitual, cuando alguien muere en la montaña, hay quien no entiende el porqué de tanto sacrificio; son frecuentes los comentarios y las críticas: ¿Qué pretenden demostrar? ¿Qué quieren conquistar? ¿Para qué ir hasta allí a morir? Iñaki usaba una expresión para explicar lo que sentía en la montaña, ¡Pura vida!.

Pura vida es también el título del documental dirigido por Pablo Iraburu y Migueltxo Molina sobre el rescate de Iñaki que recomiendo a todos después de la lectura del libro. Se puede ver gratuitamente aquí http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-pura-vida-vida-inaki/1722450/

Otro documental realizado con anterioridad es “El informe Robinson”, usado por Pep Guardiola para mostrar el espíritu de compañerismo y trabajo en equipo a sus jugadores.

Iñaki tenía un proyecto que no pudo completar. Soñaba con echar una mano a las poblaciones del Himalaya que tan bien lo habían acogido. Gracias a familiares y amigos este sueño se hizo realidad tras su muerte en la Fundación Iñaki Ochoa de Olza – Sos Himalaya (www.soshimalaya.org). A ella van destinados los beneficios producidos por la venta de este libro, otro buen motivo para comprarlo.

Jorge e hijos

.Jorge Rodríguez Marroyo nació en Valladolid en 1977, apasionado de montaña y literatura, después de vagar de aquí para allá terminó en Milán, donde reside desde hace 15 años.