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(Crónica de un viaje a España, abril – mayo de 2019)

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LEGNANO-MALPENSA-MADRID BARAJAS-CUENCA
25 de abril de 2019, jueves

La verdad es que Davide, mi marido, este año quería ir a Gran Canaria: visitar los pueblos marineros, ir de excursión al Roque Nublo y descansar un poco en la playa.
Fui yo la que quería venir aquí, para visitar las comarcas que todavía no habíamos visto y volver a admirar algunos lugares encantadores que se nos habían quedado en el alma durante los viajes precedentes. Así que ahora estamos en Cuenca, Castilla-La Mancha, ciudad fascinante y declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996. Efectivamente, el casco histórico tiene ángel y es de lo más castizo pero…. El cielo está plomizo y -lo peor- hace un frío que pela: es el 25 de abril, pero parece febrero. 

Llegamos por la tarde y damos una vuelta por la ciudad, lo que requiere buenas piernas porque las calles son empinadas y hay un montón de escaleras. Casi de repente, el cielo se abre hacia el oeste y el sol, a punto de ponerse, ilumina los cerros y los barrancos recién bañados por un fuerte aguacero. Un arco iris se dibuja entre los tejados seculares y nos anima a subir hacia la zona del Castillo, para disfrutar del panorama del casco antiguo y de los dos ríos, Júcar y Huécar, que se unen en la parte más baja del valle iluminada por la luz oblicua del astro que nos regala un poco de calor antes de ponerse.

Durante el paseo, encontramos también muchos gatos: algunos más tímidos, otros tan descarados que nos permiten sacarles unas fotos.
Un restaurante típico nos permite probar algunas de las especialidades de la zona. Yo me atrevo poco: es a Davide al que le gusta lanzarse a experimentos gastronómicos. Así que descubrimos el “gazpacho pastor” que, antes de nada, no tiene absolutamente nada que ver con el gazpacho andaluz, la más famosa sopa de verduras fría que tanto se agradece en verano. El “gazpacho pastor” no es una sopa, para empezar, sino un plato a base de pan ázimo con carne de caza y granos de uva para complementar.
Después de la cena, mientras nos castañean los dientes, alargamos el paseo hasta la plaza y la peculiar Catedral gótica que visitaremos mañana. No hay nadie por la calle, todos están encerrados bien calentitos en sus casas y en los pocos bares que todavía están abiertos, así que nosotros también decidimos volver al hotel.
Desde mañana, empezaremos a utilizar nuestro querido cuentapasos.
Temperatura: 8-11 grados.


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Silvia Zanetto

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Opere dell’Autore:

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Sandrino e lo gnomo

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L’alpino sulla riva del mare

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Ma Francesco dov’è?