La Miniteca

Uno spazio ridotto in cui potrete consultare e prestare libri della biblioteca del Instituto Cervantes de Milán. Un nuevo inicio.

Lecturas

El futuro del futuro
https://microrrelatosdeltapanol.com/2020/04/22/el-futuro-del-futuro/

Laura encendió el ordenador para empezar la clase. Uno a la vez, los ectoplasmas de sus alumnos iban apareciendo en la pantalla. Laura iba a silenciar sus micrófonos, pero decidió esperar un momento: en el vacío del apartamento en el que estaba encerrada desde hacía semanas, echaba de menos sus chistes ruidosos y sus preguntas inoportunas. Pero las caritas electrónicas y pálidas de los muchachos seguían calladas. “Vosotros sois el futuro del mundo” solía decirles antes, cuando los elogiaba e incluso cuando los regañaba. Ahora, le molestaba hablar de futuro hasta en sentido gramatical.

Era como verlo todo a través de un catalejo invertido, ahora que las preocupaciones pasadas por el futuro se habían convertido en mosquitos risibles y ya no molestos, ahora que un futuro inimaginable ya había llegado, cargado de soledades y videoconferencias, de camiones que se llevaban a los muertos a una sepultura indigna, ahora que abrazar a una persona querida podría convertirte en un ángel de la muerte.

Los chicos, cada uno en su rectángulo de la pantalla, iban apareciendo, saludaban tímidos o con desgana: había que empezar la clase. Laura tenía que explicarles los usos particulares del condicional. Empezó diciendo que en español el condicional es el futuro del pasado, por ejemplo: “Ayer me dijo que vendría a verme esta mañana”. 

De repente se preguntó si lo que decía tenía sentido, si lo que hacía tenía sentido. Observó las melenas rubias y castañas, las gafas, las sudaderas azules y violeta, las miradas atentas o aburridas, los flequillos, los ojos azules y negros, los granos en las mejillas, las caras somnolientas… “Vosotros sois el futuro, pero ¿de qué mundo?” 

No lograba imaginar el futuro del futuro.

Silvia Zanetto

Voces Secretas
https://microrrelatosdeltapanol.com/2022/11/23/voces-secretas/

Como cada tarde, Ana cerró la puerta y apagó la luz. La biblioteca se quedó envuelta en su silenciosa penumbra. 

En la calle, el mendigo peruano con su llama de peluche acababa de dejar de tocar con su flauta las repetitivas y nostálgicas canciones de su tierra.

— Perdone si me permito — no quiero que piense que me molesta — dijo una voz calmada y un poco cansada— Pero ¿qué hace usted en este estante que reúne libros cuyos autores tienen el apellido que empieza con la letra C? Si no me equivoco, su apellido empieza con la letra L. De hecho, y sin querer yo vanagloriarme, está casi totalmente dedicada a mi obra. Disculpe, me presento. Me llamo Miguel.

— ¡Dios mío! — respondió una voz clara y joven — Es un gran honor hablar con usted. Me llamo Dante. En realidad, no sé por qué estoy aquí en su estante. Quizás esa chica que estaba leyendo mi libro se equivocó. Le pido perdón.

— ¡Para, Dante, para! Tú no me molestas, más bien me alegra hablar contigo. Aquí estoy rodeado de mis obras y de libros que hablan de mis obras. Háblame de ti. ¿Qué haces? ¿De dónde vienes? Tu español suena diferente al mío.

— Soy guatemalteco. Soy profesor de literatura española e hispanoamericana en una universidad de Milán y soy escritor .

— ¿Guatemala? ¿América? Me hubiera gustado ir a América. Dime, Dante ¿los jóvenes siguen leyendo mi obra?

— Su obra se lee, se leerá y se estudiará siempre, no solo en España sino en todo el mundo.

— Me alegra que a los jóvenes les guste leer ese viejo libro.

— ¡Don Miguel, el suyo no es un libro viejo, es una obra maestra!

— Muchas gracias, Dante. Pero ahora me siento un poco cansado. No estoy acostumbrado a hablar. Me pesan mis cinco siglos. Ha sido un placer hablar contigo. Recuerda que llevas el nombre de un gran poeta italiano, eso da buena suerte. Buenas noches, Dante.

Buenas noches, Don Miguel, ¡muchas gracias!

Y la noche entró como una ladrona por la ventana.

Iris Menegoz

I have a dream
https://wordpress.com/post/microrrelatosdeltapanol.com/4198

Yo también tengo un sueño.

Un sueño que contiene todos los sueños.

Un sueño que no quiere perder nada de nuestro pasado.

Nuestros libros, los que leímos, consultamos y todos los demás que nos rodearon, confortaron.

La mesa maravillosa, que se puede configurar como quieras, donde hemos trabajado, conversado, festejado, recibido autores inolvidables.

Un sueño que quiero compartir con todos los usuarios, los compañeros, los amigos que la frecuentan.

Un sueño que está en manos de nuestra hada, nuestra hechicera bibliotecaria Ana. La que  todo empezó, desarrolló, diversificó, encantó… 

Ya lo sé, como el ave fénix, la sabrá recrear más hermosa, más concurrida, más rica… Un sueño, el mío: la nueva biblioteca Jorge Guillén.

Jean Claude Fonder