Las bicicletas son para el verano  

Las bicicletas son para el verano, película de Jaime Chávarri de 1984, es una adaptación de la homónima obra teatral de Fernando Fernán Gómez, por la que recibió el Premio Lope de Vega en 1978. 

Ambientada en el verano de 1936, cuenta la historia de una familia y los drásticos cambios que le supondrá la contienda española.

El título es más que significativo; simbólico, de hecho. Las bicicletas son para el verano, sí. Pero, tal vez, ya no haya más veranos para disfrutar de ellas, ni tiempo o lugar para usarlas. Al menos, no ese verano ni los sucesivos. Ya no es verano, aunque sea verano. Se ha truncado repentina, violentamente. 

También prefigura el paso abrupto de la adolescencia a la madurez. La bicicleta no será ya un juguete más, sino un vehículo para trabajar. 

Como con frase lapidaria concluye la obra, no había llegado la paz, sino la victoria. 

David Baró


Un gran despliegue de relatos poliédricos que sorprenderá gratamente
a los lectores. Un ejercicio de talento literario e imaginación sin límite
alguno. Una vez que comience por el primero no podrá parar.

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