
DE LA CASA QUE QUISE
Para mi abuelo Pedro y su casa del Preguntoiro,
en Santiago de Compostela
Huele a frío la casa,
torcida,
del abuelo.
Huele a sábanas frescas
y a humedad, sin embargo.
En moho se convierten
los que se dignan verla.

DE LA CASA QUE QUISE
Para mi abuelo Pedro y su casa del Preguntoiro,
en Santiago de Compostela
Huele a frío la casa,
torcida,
del abuelo.
Huele a sábanas frescas
y a humedad, sin embargo.
En moho se convierten
los que se dignan verla.

AMABILIDAD EJEMPLAR
MÓNICA SALIÓ PUNTUAL DEL COLEGIO, pero su papá no había llegado aún para recogerla. Alberto, un hombre que solía secarse el sudor de la frente con un pañuelo azul claro, lo que le hacía parecer mucho más mayor de lo que era. aparcó delante de la puerta justo al sonar la campana, pero su hija no salía. Era una pena porque había llevado el Peugeot amarillo que a ella le gustaba tanto..

Todas las moscas del Círculo Polar vienen de mis
noches de insomnio. Así es como viajan: el viento las
lleva de carnicero en carnicero; luego los rabos de las
vacas se afanan cuando toca ordeñarlas.
De noche, en los bosques dél norte, escuchan al
alce y al somorgujo… Allí el verano es tan corto que
apenas tienen tiempo de contarse las patas.
«Tan valientes como un sello cruzando el
océano», zumban y suspiran, y enseguida es hora
de hacer bolas de nieve, de las grises y pequeñas con
piedras dentro.

INSTRUCCIONES PARA DAR UNA CARICIA. MANUAL DE RECURSOS HUMANOS. PÁGINA VEINTIDÓS
Localice al sujeto destinatario de la caricia. (Ejemplo: la secretaria de dirección).
Llámela a su despacho con una excusa creíble. (Ejemplo: la cena de Navidad de la empresa).

de tantas penas,
y cantar y reír
con las mejillas hundidas en las rosas de la huerta,
que absorban todas las lágrimas
que manen de mis ojos
como un rocío…
Por eso quiero retozar y bailar con las muchachas,
allá en el campo,
y taparme la cara con el velo de alguna novia,
y beber mucho vino,
que resbalando sobre mi falda
forme guirnaldas, flores y adornos,
sobre esta túnica que es mi mortaja…
¡Música, cantos, vino y guitarras!
¡Voces alegres, risas y baile!
Y cuando venga la negra idea de algún recuerdo’
pueda, borracha,
¡con las dos manos estrangularla…!
Isla de Tenerife
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AMOR DESAPRENSIVO
Un amor relativo, sin piel, que no recorriera. Ni el deslizamiento, ni la presión, ni la lengua. Un acto separado y caballeresco. Las cortinas del teatro se levantan y el amor sube al escenario para consumarse. Amor que ciega con su espada final las vibraciones más pausadas, aquellas en las que la muerte se reconoce en la vida. Cierra la puerta sobre el último aleteo y se va. ¿Dónde se recupera, en qué sueños reaparece para armar el próximo escenario?

UNA VIDA DE NADA
Yo ya me sentí viejo al poco de nacer;
Los demás luchaban, deseaban, suspiraban;
En mí no sentía más que una añoranza imprecisa.

CAL VIVA
El seiscientos y la jaula del canario sobre mis piernas morenas de río y siega. Los pulpos en la baca, abrazando las maletas con tanta fuerza como los parientes a nosotros. Esquejes de alhelí y de geranio envueltos en papel de estraza, que decía mi madre que seguro que agarraban porque en Suiza estaba todo verde.

TEXTO PARA UN CUARTO DE HOTEL
Señor pasajero:
No arroje preservativos por el inodoro.
Sea responsable después del amor,
evite un coágulo en las arterias de la Nación.
Llévelos consigo colmados de su jugo
y dónelos al banco de semen general.
Allá sabrán qué hacer con tanta
energía germinal, su derecho
a desmentir la muerte propia. Mientras tanto
confíe en su continuación personal
y en el porvenir de la especie.
Gracias por la colaboración: su gesto aplazará
el sollozo terminal que se atribuye al mundo.

La canción de la chatarreria de Luke
Nací en una chatarrería,
ni siquiera sobre un montón de trapos
ni en el asiento de un viejo coche destrozado.
Yo nací bajo el polvo.