El microrrelato de los viernes: Dos breves chismes de escritores

En sus excursiones sexuales por el norte de África, André Gide solía decirle a los chicos con quienes se divertía: “Tú no tienes por qué saberlo pero en Francia soy un escritor muy conocido, aun famoso. Cuando conozcas a otros franceses, cuéntales que has estado conmigo para que vean que conoces a gente importante, para que te respeten. Impresionados, agradecidos, los chicos le pedían que les dijera su nombre. El afable  y calvo señor de lentes respondía invariablemente: François Mauriac.

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