El microrrelato de los viernes: Dos micros de Sergio Astorga

ENTRE SOMBRAS

Se la llevó la palmera, quien la miró nunca podrá olvidar su
cabellera negra enredándose en su cuello, el cuerpo tenso y esa
sonrisa diáfana. La niña se columpiaba como todos los días. La
cuerda la amarraba en un extremo del balcón y en el extremo de
la cuerda un pedazo de madera le servía de asiento. Se mecía de
dos a tres de la tarde. ¿Por qué no gritó? Seducida por el penacho
de la palmera, se dejó columpiar por esa sombra de manos.

Hace tiempo que no vemos a Ruperto, el joven que
repartía folletos publicitarios. Sin embargo, la sombra todos los
días devora la pared.

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