El microrrelato de los viernes: Dos micros de La vida sin Murphy


LA SEGUNDONA

Siempre le sucedía lo mismo. Por más que intentaba anticiparse al movimiento de su rival, esta siempre era la primera en hacerlo, provocando, tal y como quedaba perfectamente reflejado en el reglamento, que tuviera que hacer los mismos gestos y aspavientos que la ganadora. Ella soñaba con que algún día vencería. Pobre ilusa, viviendo a ese lado del espejo, la medalla de plata era todo lo que podía conseguir.

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