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Con motivo de la celebración del Día del Libro, los alumnos del Taller de escritura creativa del Instituto Cervantes de Milán hicieron una performance en la que leyeron algunos epitafios de su autoría, escritos durante el curso Literatura del Siglo XXI. He aquí el resultado de esas últimas palabras escritas en la piedra, con cuidada exactitud como le gustaría a Italo Calvino. Porque el buen Dios, diría Flaubert, está en los detalles.

EPITAFIO PARA MI MISMA – GIULIA MUTTONI

Disculpadme si no puse mi imagen en la lápida: no era fotogénica en vida, ¡imaginaos ahora!

EPITAFIO- ANGELA RUBIO

Aquí yace Teresa, que en toda su larga vida ha dicho siempre OK y que ahora está KO.

ÚLTIMO DESEO- GRAZIELLA BOFFINI

Que no me entierren: sufro de claustrofobia.

SENTIDOS ALTERADOS- IRIS MENEGOZ

Aquí yace Felipe Juan Ruido, llamado “el Sordo”.
Si tienes ganas de regalarme un réquiem, vale, pero que no te se ocurra tomarme el pelo porque, de aquí abajo, lo oigo todo.

EPITAFIO- PIERLUIGI CASPANI

Irene Vázquez, gran viajera.
3 de junio de 1975- 2 de febrero de 2016.
Se fue adonde nunca fuimos.
Que la tierra le sea leve.

UN ÚLTIMO PEDIDO- MARIELLA GALAZZI

Pedro Nazar
7 de julio de 1955- 1 de marzo de 2016
Nunca fuiste un buen chófer.
Puesto que llegaste primero, guárdame un buen asiento.
(¡Te había dicho que necesitabas gafas!)

EPITAFIO PARA MI MISMA- LAURA FERRUTA

¡Bienvenido, caminante!
Laura se queda aquí: el lugar está bien, los vecinos son agradables.
Diría que al ambiente solo le falta un poquito de vida.

EPITAFIO PARA MI MISMA- ANNA PERONI

Espero que la brisa clara matutina disperse hasta mis huellas más profundas.

UNA TUMBA IMPONENTE – JEAN CLAUDE FONDER

Perdón, amable paseante, si te molesto. Aquí yace un personaje cuya tumba, como ves, resulta imponente. Se llamaba Jean Claude Fonder, medía un metro ochenta y cinco y pesaba ciento veinte kilos.

EPITAFIO PARA ANGELINA- SILVIA ZANETTO

Aquí descansan los treinta y dos kilogramos y los ciento treinta y ocho centímetros de Angelina.
Trabajó la tierra con las manos y de rodillas. Se esmeró en la fábrica con los telares.
En su vida siempre tuvo la razón.
Enviudó a los veintitrés, vivió hasta los ciento dos.
Su pierna derecha murió dos meses antes que ella; su hijo predilecto, una semana después.

EPITAFIO- GRAZIELLA BULDRINI

Vosotros que pasáis por aquí disfrutad de la vida mientras podáis; aquí tendréis demasiado tiempo para el descanso y el aburrimiento.

EPITAFIOS PARA MI MISMA – ALESSIA SCURATI

Por fin mañana no me voy a levantar de malhumor.

Mi única esperanza es que tenga razón la Biblia. Porque si en cambio tienen razón los hindúes, no me haría ninguna gracia volver a nacer mosca cojonera.

EPITAFIOS PARA LA PROFESORA DEL CURSO

Aquí reposa Valeria Correa Fiz.
Quizás habría preferido estar en otra parte.

GRAZIELLA BOFFINI

Aquí yacen los restos mortales de Valeria Correa Fiz.
Criaturas, poneros a escribir. Que con todas las mudanzas que ha hecho en su vida, no está dicho que esta sea la última. La profe puede siempre volver para pedirles los deberes.

ALESSIA SCURATI

Fotos de Ultratomba