El microrrelato de los viernes: Tres micros de Alfonso Cost

ALFONSO COST
SEGUIR EL HILO

Por suerte Ariadna, en el último momento, me dio su grueso ovillo de hilo que oculté convenientemente entre mis ropajes.

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Poemas Escogidos: Elsa Veiga


DE LA CASA QUE QUISE

Para mi abuelo Pedro y su casa del Preguntoiro,
en Santiago de Compostela

Huele a frío la casa,
torcida,
del abuelo.
Huele a sábanas frescas
y a humedad, sin embargo.
En moho se convierten
los que se dignan verla.

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El microrrelato de los viernes: Dos relatos breves de David Roas


REVOLUCIONARIO DEL SIGLO XXI
(epitafio)

Incapaz para la acción, su vida fue un continuo sopor, salpicado de siestas y breves cabezadas, sólo interrumpido por las horas del sueño nocturno.

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Poemas Escogidos: Elsa Veiga


DE LA CASA QUE QUISE

Para mi abuelo Pedro y su casa del Preguntoiro,
en Santiago de Compostela

Huele a frío la casa,
torcida,
del abuelo.
Huele a sábanas frescas
y a humedad, sin embargo.
En moho se convierten
los que se dignan verla.

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Club de lectura en linea (33): Fernanda Trías


Miércoles, 4 de febrero de 2026 18h – 19h (Milán)
Moderadora: Valeria Correa Fiz

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de ciencia ficción

FREDERIC BROWN

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Poemas Escogidos: Dario Jaramillo Agudelo


POEMAS DE AMOR (FRAGMENTOS)

3. Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando, ausente, mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta,
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de La vida sin Murphy

LA SEGUNDONA

Siempre le sucedía lo mismo. Por más que intentaba anticiparse al movimiento de su rival, esta siempre era la primera en hacerlo, provocando, tal y como quedaba perfectamente reflejado en el reglamento, que tuviera que hacer los mismos gestos y aspavientos que la ganadora. Ella soñaba con que algún día vencería. Pobre ilusa, viviendo a ese lado del espejo, la medalla de plata era todo lo que podía conseguir.

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