
EL RETO
La distancia entre la rata y yo es mínima. Ella mira la casa desde su pequeñez; yo miro la casa desde mi grandeza. Presos de qué espacios, pensamos los dos; presos de qué trampa, vivimos.
Leer más
EL RETO
La distancia entre la rata y yo es mínima. Ella mira la casa desde su pequeñez; yo miro la casa desde mi grandeza. Presos de qué espacios, pensamos los dos; presos de qué trampa, vivimos.
Leer más
GIOCOSO SPELLI
El teólogo y profesor de historia de las religiones Giocoso Spelli es casi con seguridad un monstruo, o en todo caso tiene algo de monstruoso. Para empezar camina en cuatro patas, y esto ya es insólito en un teólogo;

Cuando Penélope vio en sueños a las sirenas, comprendió por qué a Ulises le gustaba hacer el amor atado.

CARNE
Les pregunté con carne de qué animal estaba hecha la sopa. “No es de animal”, me contestaron.
Leer más
HUÍDA DE CENICIENTA
Ya sola, en casa, Cenicienta comprende que no llegará al baile si cumple las tareas que le han encomendado.
Leer más
LA CASA DE ASTERIÓN
SÉ QUE ME acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)[1] están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en egipto hay una parecida).
Leer más
ALBA
Desde mi ventana, hasta hace muy poco, tenía a la vista un extenso y arbolado parque. Ahora hay una pared monumental que corresponde a un edificio de quince pisos. El parque no ha desaparecido. Está al otro lado de este edificio, sin duda aún extenso y arbolado. Lo que veo ahora, en cambio, es un muro blanco, aunque prefiero llamarla una pared alba. Con la rutina, el cambio de estaciones y las simplificaciones del lenguaje, he pasado a decirme que cada mañana abro la ventana para ver el alba. Y la veo con tal intensidad, que ya creo vislumbrar
algunos árboles.