El microrrelato de los viernes: Dos micros de Isabel Cienfuegos

isabel-cienfuegos
HUÍDA DE CENICIENTA

Ya sola, en casa, Cenicienta comprende que no llegará al baile si cumple las tareas que le han encomendado.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de Vosotros, los muertos

GINÉS CUTILLAS
AHORA QUE NUESTROS NOMBRES SE ESCRIBEN EN PIEDRA

¡Qué raro que me llame Federico!

Federico García Lorca

Hasta los once años me llamé Federico, a pesar de que a mis padres no les convencía mucho el nombre. No está formado, decían. Cuando se le escriba en la cara, le pondremos uno más afín. Y así fue: a los doce, con el cambio de voz, decidieron que Federico ya no correspondía con mi talante, que el mejor nombre que me podía ir para la adolescencia recién estrenada era el de Francisco, Paco para los amigos. Este nombre me duró justo hasta la noche de bodas, cuando en pleno éxtasis, mi mujer me llamó Carlos. «Me casé con Paco y me desvirgó Carlos», era la típica broma que solía hacer a los conocidos.

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El microrrelato de los viernes: Aforismos de Ramón Eder

El carácter se forja los domingos por la tarde.

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El microrrelato de los viernes: Aforismos de Ricardo de la Fuente


Ese irse desconociendo de las parejas rotas.

Duda del que no duda.

Todo libro es de autoayuda para quien lo escribe.

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HUÍDA DE CENICIENTA

Ya sola, en casa, Cenicienta comprende que no llegará al baile si cumple las tareas que le han encomendado.

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¡Qué raro que me llame Federico!

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Hasta los once años me llamé Federico, a pesar de que a mis padres no les convencía mucho el nombre. No está formado, decían. Cuando se le escriba en la cara, le pondremos uno más afín. Y así fue: a los doce, con el cambio de voz, decidieron que Federico ya no correspondía con mi talante, que el mejor nombre que me podía ir para la adolescencia recién estrenada era el de Francisco, Paco para los amigos. Este nombre me duró justo hasta la noche de bodas, cuando en pleno éxtasis, mi mujer me llamó Carlos. «Me casé con Paco y me desvirgó Carlos», era la típica broma que solía hacer a los conocidos.

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Raúl Brasca

  LLAVE Fue triste cuando mi padre, sin que ya se lo pidiera, me dio la llave de la casa. Yo era casi un adulto y él me la dio como quien pide permiso para envejecer. ÚLTIMA ELECCIÓN a Juan Sabia El pez resuelto al suicidio evita veloz la red en la que moriría con…

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