
ENVEJECER
Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día;
es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva
que en lugar de disminuir los detalles los agranda.
Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida.

ENVEJECER
Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día;
es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva
que en lugar de disminuir los detalles los agranda.
Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida.

DE LOS OFICIOS DEL ARTE
Edelmira Gutiérrez tejía su tapiz con tanto empeño que cuando quiso darse cuenta, todo ella estaba prisionera de la trama y de la urdimbre. Hoy se exhibe esa “pieza póstuma” en la sala 17 de nuestro Museo de Arte.
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De PATIO DE LOCOS
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el sol viene a colmar las cuencas de los locos
los pajaritos trinan
los árboles babean
también hay mariposas mareos convulsiones
el patio huele a polen el baño está ocupado
las náuseas se incrementan la avispa se relame
el género bucólico es una medicina
amable alivio lírico la aguja busca el brazo

RAZONES SON AMORES
Alonso Quijano, rechazado por la molinera de la aldea, decidió terminar sus días contra el molino de viento. Al verlo tan maltrecho el bueno de Sancho, que algo sabía de amores, le puso una compresas al destartalado hidalgo, inventó la aventura de los gigantes y lo demás es historia conocida.
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REVOLUCIÓN
Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.
Y siempre habrá un sol también
—un sol verdugo y amigo—
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.

TEORÍA DE DULCINEA
En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió el goce manual de la lectura, y se congratulaba eficazmente cada vez que un caballero andante embestía a fondo uno de esos vagos fantasmas femeninos, hechos de virtudes y faldas superpuestas, que aguardan al héroe después de cuatrocientas páginas de hazañas, embustes y despropósitos.
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EL OTOÑO bajaba como una espesa baba amarilla a los recintos sumergidos del alma.¿Y cómo no entregarse así a la embestida ciega de las sombras?

10011
En sus quince minutos de fama, el robot Arnulfo Martillo habló en televisión de cómo un error de su programación permitía ver colores que nadie más podía, fuese robot, humano o criatura de cualquier otro tipo. La conductora del programa (la infinitamente más famosa Angélica Cizalla) cometió entonces el error de pedirle que describiera esos colores. Arnulfo lo intentó y catorce de sus quince minutos se fueron en tartamudeos, repeticiones (“¡se ve tan hermoso!”) y malas metáforas: Arnulfo no era poeta.
Cuando salió del estudio, Arnulfo regresó a su casa caminando, con la misma cara de asombro que tenía siempre (y por la que muchos lo creían un tonto) ante la belleza del mundo.
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DE UN FULGOR A OTRO
Quizás no se deba ir más lejos.
Aventurarse quizás apenas sea
desventurarse más,
alejarse un atroz infinito
del sueño al que accedemos
para irisar la vida,
como el juego de luces que encendía,
en la infancia,
el prisma de cristal,
el lago de tristeza, ciertas islas.

HISTORIA DE UN AMOR
Para que yo pudiera amarte
los españoles tuvieron que conquistar América
y mis abuelos
huir de Génova en un barco de carga.