Poemas escogidos: Federico García Lorca

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CIUDAD SIN SUEÑO

Nocturno de Brooklyn Bridge

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

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El microrrelato de los viernes: Historias cruzadas

MUÑOZ Rengel
HISTORIAS CRUZADAS I

Eva está sola en la casa del árbol del bien y del mal, cuando la ancianita llama a la puerta y le ofrece la manzana envenenada.

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Poemas escogidos: Bruno Di Benedetto

Bruno Di Benedetto

CIANURO
Muerdas o no muerdas el anzuelo por la boca morirás:
la ley del embudo no perdona. El veneno no distingue
entre capas geológicas.

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Dos cuentos chinos de Henri Michaux

HENRI MICHAUX (Namur, Bélgica, 24 de mayo de 1899 – París, 18 de octubre de 1984). PREFERENCIAS El jade, las piedras pulidas y como húmedas, pero no brillantes, turbias no transparentes, el marfil, la luna, una sola flor en su maceta, las ramas de múltiples ramillas con hojitas delgadas, vibrantes los paisajes lejanos y envueltos…

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Poemas escogidos: Carl Sandburg

CARL Sandburg
NIEBLA
La niebla llega
con pisadas de gato.
Se sienta silenciosa
para observar el puerto y la ciudad.
Después
se marcha.

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El microrrelato de los viernes: Tres micros de René Avilés Fabila

RENE AVILÉS FABILA
EL HAREM DE UN TÍMIDO

Como temía decirles que no, opté por conservar a todas las mujeres que he amado.

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Poemas escogidos: Martín Moureu

MARTÍN MOUREU
CONEXIÓN CERO
Prendo la computadora y verifico
un extraño genocidio:
nadie en el chat conectado.
Reseteando datos se me ocurre,
lo más probable, sea yo
el que no está, que falle
mi conexión.
En definitiva, morir
no puede ser
muy diferente.

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El microrrelato de los viernes: Dos micros de cambio de rasante

Victor Lorenzo grandeCONVIVENCIA

Al poco de compartir piso, dejaron de conversar como solían. Atrás quedaron aquellas largas charlas de madrugada, en las que iban conociéndose uno al otro, y más lejos todavía los cafés plagados de confidencias y secretos, sin relojes ni rutinas. Pasaron del cariño qué tal te ha ido el trabajo al silencio en apenas semanas, hasta acabar convertidos en dos extraños cohabitando bajo el mismo techo. Tanto llegaron a desconocerse que un día se encontraron en el pasillo, se presentaron y quedaron para cenar. Ahora, enamorados hasta la náusea, están pensando en irse a vivir cada uno a su casa.

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Poemas escogidos: Ángel Faretta

Angel Faretta
SATORI OCCIDENTAL
Sabiendo lo que ahora sé me doy cuenta
que las golondrinas no son un tráfago
de plumas azules en movimiento
ni un tema de ornitología
ni un símil del aeroplano;

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