
MANTENER LAS COSAS JUNTAS
En el campo
soy la ausencia
de campo.
Siempre
es así.
Dondequiera que esté
soy lo que falta.

MANTENER LAS COSAS JUNTAS
En el campo
soy la ausencia
de campo.
Siempre
es así.
Dondequiera que esté
soy lo que falta.

PUESTA DE SOL
Solo se yerguen en los campos de Castilla,
apuntando al cielo, los cementerios,
la verticalidad del ciprés y de la cruz.
Cómo no se ha de morir un mundo
ya todo horizontal.

EL GUARDIÁN DEL HIELO
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.

CORRESPONDENCIAS
La Creación es un templo de entre cuyos pilares
hay palabras confusas que acertamos a oír;
pasa el hombre a través de los bosques de símbolos
que le observan con ojos habituados a vernos.
LOS HOMBRES HUECOS
Un penique para el viejo Guy
I
Somos los hombres huecos
somos los hombres rellenos
apoyados uno en otro
la mollera llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
susurramos juntos
son tranquilas y sin significado
como viento en hierba seca
o patas de ratas sobre cristal roto
en la bodega seca de nuestras provisiones
Figura sin forma, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
los que han cruzado
con los ojos derechos, al otro Reino de la muerte
nos recuerdan —si es que nos recuerdan— no como
perdidas almas violentas, sino sólo
como los hombres huecos
los hombres rellenados.

FUNDACIÓN
Como quien dice: anhelo,
vivo, amo,
inventemos palabras,
nuevas luces y juegos,
nuevas noches
que se plieguen
a las nuevas palabras.

MAÑANA DE DOMINGO
I
Complacencias del batón, y tardío
Café y naranjas en una silla al sol,
Y la verde libertad de un papagayo,
Se mezclan en una alfombra para disipar
El sagrado silencio de los sacrificios antiguos. Ella sueña un poco, y siente la oscura Invasión de esa vieja catástrofe,
Como se oscurece una bonanza entre las luces del agua. Las vívidas naranjas y las brillantes alas verdes Parecen cosas en alguna procesión de los muertos, Serpenteando por las anchurosas aguas, sin ruido,
El día es como un agua anchurosa, sin ruido, Aquietado para que pasen sus pies que sueñan Sobre los mares, hacia una silenciosa Palestina, Dominio de la sangre y del sepulcro.
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El agua se aprende por la sed; la tierra, por los océanos atravesados; el éxtasis, por la agonía. La paz se revela por las batallas; el amor, por el recuerdo de los que se fueron; los pájaros, por la nieve.Leer más
LA CASA DE LOS ADUANEROS
Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
en la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.