
LOS BESOS
Los había conocido y extrañado de su madre. Besaba en las dos mejillas o en la mano a toda mujer indiferente que le presentaran, …
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LOS BESOS
Los había conocido y extrañado de su madre. Besaba en las dos mejillas o en la mano a toda mujer indiferente que le presentaran, …
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LA IDENTIDAD
Yo venía cansado. Mis botas estaban cubiertas de lodo y las arrastraba como si fueran féretros. La mochila se me encajaba en la espalda, pesada. Había caminado mucho, tanto que lo hacía como un animal que se defiende. Pasó un campesino en su carreta y se detuvo. Me dijo que subiera.
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MATRIMONIO
Voy a la cocina y veo a mi mujer preparando con mimo un bizcocho. No la quiero molestar y me voy al salón. Allí está mi mujer, sentada en el sofá, arropada con su manta y viendo una teleserie.
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EL CAJÓN EN EL QUE HABITA MI MADRE
El primer cajón de la cómoda, en el que habita mi madre, tiene un agujerito que conecta con el cajón de la ropa interior de mi tía, olorosa a lavanda, que está justo debajo y que es donde, envuelto entre la ropa interior, guarda el revólver con el que la mató,
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HOSTAL EN LA CIUDAD VIEJA
Sobre la mesilla, junto al despertador, reposa un libro de titulo curioso: Guía de edificios apuntalados de interés. En la página 37 tiene disimulada una errata: donde dice «Caso antiguo», debería decir «Casco antiguo».
El turista sueña toda la noche con paredes que encima se le caen, sin poderlo remediar. Se trata de una pesadilla con errata o clave camuflada: además del sueño de un turista, es un sueño futurista.

HORA INESPERADA
Llueve. Descanso en la cama con la ventana abierta. Cuatro o cinco buitres irrumpen en la habitación. Están llenos de lluvia.
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EL ENGAÑO
Dice Sun Tzu que todo el arte de la guerra se basa en el engaño. Y el escalón supremo es someter al enemigo sin luchar. El engaño conduce a la sorpresa y la sorpresa conduce a la victoria. Quien no sea capaz de engañar y por lo tanto sorprender, nunca logrará sobresalir en el arte de la guerra, de la escritura.
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ROMPER EL ENCANTAMIENTO
PUEDO EXTENDER LA MANO y tocar su cuerpo, acariciarlo con suavidad para asegurarme de su presencia
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GORRIÓN PARA UN ENFERMO
E insomnio está ardiendo en su cama:
tose y maldice,
y la. noche se dilata con los ojos abiertos, interminable.
Respira lento, como si respirar fuera algo complejo,
algo que estuviera aprendiendo.
Pero tú, que le conoces bien-, dejas un gorrión sobre su pecho.
Basta eso para que la noche avance y él se duerma.
Igual que cuando niño sólo ese gorrión le salva del abismo.

DISCURSO DEL OSO
Soy el oso de los caños de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por los caños.
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