SOLEMNE
Boato. A uno y otro lado de las bancadas, los familiares de los novios contienen la respiración con la última nota del órgano, la que da paso a la liturgia.
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Boato. A uno y otro lado de las bancadas, los familiares de los novios contienen la respiración con la última nota del órgano, la que da paso a la liturgia.
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EL PASATIEMPO
En la plaza de un pueblo desértico hay un extraño carrusel en el que el tiempo avanza misteriosamente a medida que el círculo se mueve en el sentido de las agujas del reloj. Cada vuelta sobre su eje equivale a un año calendario.
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HISTORIAS CRUZADAS I
Eva está sola en la casa del árbol del bien y del mal, cuando la ancianita llama a la puerta y le ofrece la manzana envenenada.
Leer másHENRI MICHAUX (Namur, Bélgica, 24 de mayo de 1899 – París, 18 de octubre de 1984). PREFERENCIAS El jade, las piedras pulidas y como húmedas, pero no brillantes, turbias no transparentes, el marfil, la luna, una sola flor en su maceta, las ramas de múltiples ramillas con hojitas delgadas, vibrantes los paisajes lejanos y envueltos…
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EL HAREM DE UN TÍMIDO
Como temía decirles que no, opté por conservar a todas las mujeres que he amado.
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CONVIVENCIA
Al poco de compartir piso, dejaron de conversar como solían. Atrás quedaron aquellas largas charlas de madrugada, en las que iban conociéndose uno al otro, y más lejos todavía los cafés plagados de confidencias y secretos, sin relojes ni rutinas. Pasaron del cariño qué tal te ha ido el trabajo al silencio en apenas semanas, hasta acabar convertidos en dos extraños cohabitando bajo el mismo techo. Tanto llegaron a desconocerse que un día se encontraron en el pasillo, se presentaron y quedaron para cenar. Ahora, enamorados hasta la náusea, están pensando en irse a vivir cada uno a su casa.
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A ESCOGER
Los dos más grandes humoristas que conoces son Kafka y Borges. “La lotería de Babilonia” y “El proceso” son regocijos de principio a fin. Recuerda que Max Brod cuenta que cuando Kafka le leía pasajes de esta novela Kafka casi se tiraba al suelo de risa con lo que le acontecía al señor K. …
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LA INVASIÓN
La señora regresaba a casa. El coche estaba atrapado en un tráfico aún más liado que de costumbre. Su marido la llamó; su voz, resonando fuerte en los parlantes del coche, sonaba alterada. Le explicó que el cielo estaba lleno de aviones.

ÚNICO CENTRO
A José Luis Berrón
Qué emprender cuando cualquier acción se siente fútil, cualquier gesto irrisorio, ahora que la amenaza cubre la luz del día con sus andrajos, y todo intento de desquite es igual que azotar al océano, es pueril.
Los rodeos, los ardides fracasan de antemano. Solo queda, rompiendo en las costas, un oleaje de tiniebla. Y aquí, en la pulpa iluminada del instante, un grito.
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